David Villa lideró al Valencia con sus dos goles en su victoria ante el Shakhtar Donetsk ucraniano, en un partido con el que el conjunto de Quique ratificó la primera plaza del grupo D con un fútbol sobrio y en ocasiones brillante. Su rival, tan sólo aguantó media hora, lo que tardó Villa en marca el primer gol de una noche en la que los ucranianos apenas ofrecieron detalles de calidad para desbaratar los intereses valencianistas, que ayer pusieron pie y medio en los octavos.

Fue David Villa el que abrió la lata. El gol del asturiano tuvo de todo lo que se le pide a un delantero desequilibrante. Picardía, al aprovechar el fallo de un defensor rival en la frontal del área; calidad, al aguantar al máximo el balón en su internada y, principalmente, definición, tras dejar atrás a los defensas y sortear al meta en su salida.

A un minuto del descanso, otra vez apareció Villa. En esta ocasión, el exzaragocista remató en plancha un buen centro de Joaquín. Ese segundo gol marcó la líneas por las que se movería la segunda parte; con un Valencia tranquilo ante un Shakhtar Donetsk que, si antes de ese gol apenas había dado muestras de poder inquietar, ahora, con el segundo, tenía ánimo para poco más que evitar recibir un severo correctivo que no llegó.