Tengo una sensación especial, una especie de gusanillo en el cuerpo" decía ayer Fernando Alonso en el circuito de Interlagos donde el domingo debería proclamarse campeón del mundo de F-1 por segundo año consecutivo. Está a un paso de su segunda corona, a un punto matemáticamente que podría considerarse de trámite si el rival no fuera Michael Schumacher. Los 16 años en F-1 y sus siete títulos mundiales le han demostrado una y otra vez al alemán que nada está ganado o perdido de antemano aunque insista en decir que la lucha por el título de pilotos "está acabada".

Nadie se cree a Schumacher. La lluvia que cae incesantemente sobre Sao Paulo no hace sino aportar más incertidumbre, igual que el pronóstico meteorológico para el domingo (19.00, hora española). Un punto en el caso de que Michael Schumacher gane. Esa es la ecuación a la que Alonso no ha parado de dar vueltas en los últimos días. "Es una posición soñada", dice el piloto. En efecto, no existe ninguna combinación más favorable para luchar por el título en la última carrera. "Me he imaginado mucho la situación en la que consigo el título y en el que lo pierdo", desveló el asturiano, pero "en el 99% de las ocasiones fueron pensamientos favorables".

Así lo confirma Schumacher. "Estoy aquí para ganar el título de constructores. No estoy pensando en mi propio título de pilotos. Ya dije en Suzuka que la lucha por el título de pilotos estaba acabada", insistió el alemán en una rueda de prensa en su hotel de Sao Paulo que aprovechó para despedirse de los periodistas en un emotivo encuentro, uno más en la rueda de despedidas que comenzó con el anuncio de su retirada tras el GP de Monza el pasado mes de septiembre.

DESPEDIDA DIGNA Brasil es su última carrera y quiere despedirse con un título, el de constructores mirando de reojo la posibilidad --una contra 63-- de alcanzar el de pilotos. "Quiero hacer una buena carrera y tratar de ganarla. Tenemos que intentar acabar en las dos primeras plazas y esperar a ver lo que hacen los demás para ganar el título de marcas", remarcó el heptacampeón.

Alonso, en cambio, no piensa mucho en el título de constructores. "Para las marcas, y en términos de publicidad, el campeonato de constructores es importante, pero lo cierto es que nadie recuerda quien lo ganó hace diez años. En las vallas de publicidad sólo se ve mi cara y la de Michael, no salen ni Renault ni Ferrari; aparecemos los dos que nos jugamos el campeonato", dice el asturiano. "Ferrari tiene como objetivo el doblete, pero nosotros también podemos conseguirlo", mantiene Fisichella.

Los cálculos de Alonso fluyen en otro sentido. No arriesgará lo más mínimo su título para conseguir el de marcas. Incluso esta semana se ha privado de prácticas habituales como hacer bici de montaña o jugar al tenis. "No quería lesionarme en un momento así". En la pista también evitará riesgos y descarta "juego sucio. Estoy convencido de que cada piloto intentará acabar la temporada de la mejor manera posible. Además, sería demasiado evidente". Pedro de la Rosa comparte, como casi todos, ese punto de vista: "Me cuidaré mucho de no interferir en la lucha de Alonso y Michael".