Cuartero tendrá en quien apoyarse en su recuperación, compañeros que vivieron ya esa lesión --Gaby Milito o Sergio-- o que incluso están en la recta final de su regreso tras superarla, como César Jiménez. "Lo más importante es que tenga calma. Es muy duro el inicio, hacer todo el trabajo de fisioterapia y gimnasia. Pasas por diferentes estados de ánimo, a veces andas mejor y otras peor. Los dos últimos meses ya notas que todo va más rápido, vuelves a pisar el césped y te sientes otra vez futbolista", dice el Mariscal, que se lesionó en su rodilla derecha en Independiente en el 2001 y que regresó tras siete meses.

Doce estuvo de calvario Sergio, en el 2000, jugando en el Celta. Se rompió el cruzado de su rodilla izquierda, pero la zona se le infectó tras la operación y su regreso se retrasó: "Se sufre mucho más psicológicamente que en lo físico porque le das muchas vueltas a la cabeza. Son horas y horas de trabajo en el gimnasio en solitario y tienes que ser muy fuerte", dice el central, que estuvo cinco meses "muy duros" de rehabilitación en Barcelona.

Pero para actual, el caso de César Jiménez. En enero del 2005 Figo le destrozó la rodilla izquierda, volvió a romperse el cruzado nueve meses después y el menisco en mayo. Ahora, ya cuenta las horas de su regreso: "Cuando se rompió Cuartero escuché el crujido y me recordó la segunda vez que me pasó a mí. Es duro, sobre todo los primeros días, pero el sufrimiento merece la pena. Además, te vale para todo, no sólo para jugar, también para la vida".