Toda la vida esperando una oportunidad, creyendo que eres capaz de jugar en la élite y aguardando con paciencia el momento de poder demostrarlo. Esta noche, Víctor Bravo puede tomar la alternativa en la banda izquierda del Atlético de Madrid si Javier Aguirre le concede el deseo que tiene cualquier niño que empieza a jugar al fútbol.

Las lesiones de Maxi Rodríguez y Martin Petrov le han abierto de par en par las puertas de la gloria al joven zaragozano, que llegó este verano a la disciplina rojiblanca con la esperanza de hacerse un hueco en el filial y ahora ve cómo el entrenador mexicano cuenta con él para el encuentro ante el Deportivo (22.00, La Sexta) y para el resto de la temporada, ya que desde el jueves le considera miembro de pleno derecho de la primera plantilla rojiblanca. "Estoy muy contento. Después de muchos años esperando una oportunidad, parece que por fin la voy a tener. Y no la pienso desaprovechar", confiesa el zaragozano.

Víctor Bravo de Soto Vergara (Zaragoza, 1983) se formó en la cantera del Stadium Casablanca. Allí comenzó a destacar en la División de Honor juvenil, llamando la atención de varios ojeadores de los grandes del fútbol español por la finura de su toque con la pierna izquierda y su gran visión de juego. Finalmente fichó por el Barcelona, donde permaneció un año y medio, el primero en el juvenil y la siguiente campaña en el tercer equipo, de Tercera División. A mitad de temporada se fue al Calahorra riojano de Segunda B, y de ahí pasó al Huesca, donde permaneció dos años, el último de los azulgrana en Tercera, en el que consiguió el ascenso, y el del retorno a Segunda B. Al siguiente verano fichó por el Burgos, donde tras una gran campaña los técnicos del Atlético se fijaron en él. "Durante el año pasado me iban llamando del Atlético, y al final me decidí a venir a este gran club. Desde luego que no me arrepiento", dice Bravo.

El peso de Aguirre

Una de las razones que terminaron de convencerle fue la llegada al club del vasco Aguirre, un hombre que confía en la cantera, como ya demostró en su etapa en Pamplona. "Aguirre es un entrenador muy cercano al futbolista, muy campechano. Le gusta motivar, dar confianza", señala el centrocampista, que sin embargo reconoce que no le ha dado ningún consejo especial: "Me he dicho que cuenta conmigo, que para él soy uno más de la plantilla, y sobre todo que esté tranquilo y que me mentalice como si fuera a jugar, aunque luego no lo haga".

Cuando recibió la noticia de su incorporación al primer equipo, empezó a acariciar con las manos el sueño de todo futbolista. "No lo podía creer --confiesa--. Se lo dije solo a mis padres y a mis mejores amigos, pero al día siguiente salió en los periódicos y desde entonces no ha parado de sonarme el móvil. Me están volviendo loco".

Uno más del vestuario

Lejos quedan ahora aquellos años de viajes de casi una hora en autobús urbano, desde Santa Isabel a Casablanca. La línea 45 de cabo a rabo. Precisamente será el 45 el dorsal que luzca a la espalda en su posible debut en la élite, cinco años después de bajarse del urbano para empezar a compartir vestuario con grandes estrellas del fútbol español. "En el vestuario hay un gran ambiente y estoy bastante integrado, porque llevo ya un tiempo entrenando con ellos. Me llevo bien con todos, pero suelo hablar más con los jóvenes, con Seitaridis, Agüero y Fernando Torres, que es igual de fenómeno fuera del campo que dentro", comenta el interior aragonés.

Bravo ha contando desde el principio de Liga con la confianza de su entrenador en el B, José Antonio Sosa. Ha participado en 610 minutos, convirtiédose en un fijo en las alineaciones. Pese a la regular marcha del filial rojiblanco, Aguirre se ha fijado en sus actuaciones y ha contado con el él para entrenar con la primera plantilla, y ahora para formar parte de ella. No es seguro que dispute minutos en Riazor, pero contará con alguna oportunidad para demostrar que es válido para el primer equipo, ya que esta semana los atléticos afrontan también la eliminatoria de Copa ante el Levante, y el partido del próximo domingo ante el Real Zaragoza. "Estoy muy cerca de cumplir mi sueño. Tengo muchas ganas de debutar en Primera, y me lo voy a tomar como el partido de mi vida".