Los resultados han mejorado tanto que, después de las tres primeras derrotas, el CAI Zaragoza ha encadenado dos triunfos. Esa pequeña racha ha supuesto un desahogo mental para la plantilla y una inversión en tranquilidad a corto plazo. Sin embargo, las victorias no han llegado acompañadas de una mejoría proporcional en la calidad del juego del equipo, que sigue siendo inestable e impredecible. Esta tarde, en la sexta jornada de Liga, el CAI se enfrenta a una prueba de altura. Juega contra el Hospitalet, un rival de nombre poco prestigioso pero muy incómodo de superar por la forma tan directa en la que interpreta el baloncesto.

En la ciudad catalana, el conjunto que prepara Chus Mateo buscará el tercer triunfo de la temporada para alejarse definitivamente de la zona baja de la clasificación y mirar la Liga, por fin, con los ojos con los que le corresponde por presupuesto, ambición deportiva y objetivos inexcusables. "Comenzamos tan mal que, hasta ahora, parecemos la Juventus...", bromeó ayer Lucas Victoriano, de cuya mejoría y la de Heshimu Evans se ha beneficiado el resto del grupo para revertir la preocupante situación del inicio del campeonato.

LOS PORCENTAJES DE TIRO Victoriano ha dado un paso adelante en su crecimiento individual. Evans, también. Sin embargo, el crecimiento de esos dos jugadores se ha quedado como un hecho aislado en un océano de incertidumbre. Y es que el CAI tiene todavía muchas cuentas pendientes: sus porcentajes de tiro son extremadamente bajos (43% en lanzamientos de campo y 28% de tres), pierde un número excesivo de balones (15 de media), la defensa hace aguas en pasajes muy largos de los partidos y, por encima de todas las cosas, las sensaciones que transmite no son aún tranquilizadoras.

"Es cierto que tenemos un gran margen de mejora --explicó ayer Chus Mateo--. Defensivamente hemos de mejorar muchísimo en la contención del uno contra uno, en el bloqueo del rebote defensivo, más por atención que por capacidad, y hemos de reducir las pérdidas", añadió el entrenador, que sólo tiene la baja de Rafa Vidaurreta y que podrá contar con Angulo a pesar de que el escolta ha entrenado a menor ritmo que sus compañeros porque no acaba de cicatrizar la herida que tiene en el codo derecho.

Junto con el de Gandía, los dos peores partidos del CAI han sido en Zaragoza. Fue malo el del Tenerife y peor el del Tarragona. "Nos condiciona jugar en casa, no estamos encontrándonos cómodos. La dinámica se espesa y nos cuesta salir de ahí", reconoció Victoriano. Hoy no existirá esa situación de presión ni aparecerá la ansiedad ni se escucharán los silencios del Príncipe Felipe. El equipo juega fuera. Visita a un rival que es noveno y lleva un balance de tres victorias (ha ganado en La Palma, en Mallorca al Aqua Mágica y en casa al Tenerife) y dos derrotas (ha perdido en Gandía y como local frente al Huelva).

FLUIDEZ OFENSIVA El Hospitalet no es un rival sencillo. Juega un baloncesto directo, atrevido y sin pausas. En las seis primeras jornadas se ha destacado como el máximo anotador de la Liga (una media de 84,4 puntos) y como un equipo incómodo. "Su nivel es extraordinario. Tiene hombres con mucho desparpajo, que juegan con descaro al contrataque y que lo hacen con una confianza enorme. Están en un momento de forma muy bueno", dijo ayer Chus Mateo, que aseguró que espera "un partido igualado".

El Hospitalet tendrá la duda hasta última hora de Thomas Terrell (14,3 puntos de media este año), el MVP de la pasada temporada y que ha sido baja en las dos últimas jornadas por molestias de menisco. El conjunto de Mateo Rubio, un técnico joven, cortó a Stewart, ex del CAI, para fichar al senegalés Diene, un cinco. Arco (13,6 puntos), ex del Lleida, Lampropoulos (11,8) y Puyada (10,8) son las amenazas ofensivas de un equipo con problemas en el rebote (sólo el León es peor).