El Real Zaragoza sigue en la búsqueda del partido perfecto o al menos redondo después de seis jornadas ofreciendo cal y arena a partes iguales, aunque situado en la parte importante de la tabla gracias al viento de cola de su riqueza goleadora. En esta media docena de partidos ha quedado claro que el conjunto aragonés sólo sabe jugar al ataque, y que ese estilo rebelde con los tiempos, que fluctúa entre el gusto de Víctor Fernández y una plantilla configurada casi en exclusiva para mirar a la portería rival, no termina de cuajar. Es un bonito globo que buscará hoy más altura en la Liga con sus habituales riesgos. Y lo curioso es que puede lograrlo o estamparse con estrépito.

El propio técnico ha reconocido los desajustes, y ha dedicado horas extras para proteger su sello personal en un equipo con acentuados desequilibrios defensivos. En Anoeta, Celades estrenó con Zapater el doble pivote, con Aimar y D´Alessandro en las bandas, un cambio de guión muy forzado que sólo funcionó cuando la paupérrima Real Sociedad perdió a Rivas por expulsión. El frágil rombo y el cuadrado mágico de San Sebastián, que se repetirá hoy, continúan en cuarentena en este baile de pizarras con más tiza que fútbol serio por el momento.

EN DESCENSO Frente al necesitado Betis, que acude esta noche a La Romareda en puestos de descenso y con la exclusividad de no haber sumado un punto a domicilio, se sabe sobre seguro que el Real Zaragoza intentará tomar el mando y descoser a las andaluces. Así lo ha hecho siempre en casa y nunca lo ha logrado en las primeras partes y sí en las segundas, después de urgentes retoques sobre la marcha y apuesta suicida como la del Levante. El objetivo es eludir tanto sufrimiento, marcar y dominar las pautas del encuentro sin emergencias...

La cuestión es que el Betis va a plantarse en el campo como los anteriores visitantes, con atenciones especiales atrás y a la contra, una respuesta simple pero muy complicada de descifrar hasta la fecha para un Zaragoza que sólo resuelve sus problemas cuando los partidos se agitan o se vuelven locos de remate.

Sergio García continuará donde se merece, es decir de titular. El delantero ha hecho buenas migas con Diego Milito y Víctor no va a cambiar esa sociedad pese a que Ewerthon se haya recuperado ya de la lesión muscular que le impidió actuar en Anoeta. El brasileño se queda en la recámara y Sergio, goleador y asistente, dispondrá de una nueva oportunidad en ese pulso ciertamente atractivo en punta, donde Diego Milito amenaza con seguir liderando la lista de artilleros de la Liga. El Pichichi del campeonato junto al sevillista Kanouté (cinco tantos) es una de las grandes garantías de este equipo de repliegue remolón y tardío, pero de voraz apetito ofensivo.

Jabo Irureta, lejos de su querida cornisa cantábrica, aún anda cuadrando el círculo. Sin Joaquín ni los goles de Oliveira, el técnico recibió los refuerzos a última hora. Los mundialistas Vogel y Odonkor y el fino brasileño Sobis, baja hoy por sanción, todavía están aclimatándose, y el precio es una mala clasificación que no se corresponde con el potencial de la escuadra andaluza. El Zaragoza, que en los prolegómenos del choque enviará un mensaje de ánimo en la camiseta de sus futbolistas a Cuartero, lesionado de gravedad para lo que resta de temporada, tiene en este encuentro el inicio de un calendario que se pone cuesta arriba en el horizonte próximo (Atlético, Getafe y Barcelona). Si quiere seguir entre los mejores debe sumar los tres puntos sin jugar a la ruleta rusa, que al final siempre es una diversión malsana.