Esta vez la suerte no sonrió al DKV y los hombres de Carlos Sánchez, que la pasada jornada consiguieron el triunfo en la pista del Barcelona en el último minuto, encajaron el gol del empate segoviano en el último suspiro del encuentro, cuando el electrónico señalaba seis segundos para el final del choque. Así, el DKV dejó escapar una victoria que le hubiese permitido asentarse en la zona tranquila de la División de Honor cuando se llevan disputadas ocho jornadas del campeonato. Ahora los zaragozanos se quedan en una situación complicada, y aunque no muestran las lagunas en su juego que se presumían al inicio del campeonato, pierden por lesión al que estaba siendo su mejor hombre, el brasileño Eka, que puede sufrir rotura de menisco y estar dos meses fuera.

El DKV ofreció dos imágenes completamente antagónicas en cada uno de los tiempos. En el primero se vio superado por su rival, pero tras el descanso cambiaron por completo las tornas y fueron los hombres de Carlos Sánchez los que dominaron e incluso pudieron sentenciar. El partido comenzó bien para los zaragozanos, que antes de cumplirse el primer minuto de juego ya se habían adelantado en el marcador ante un rival al que le costaba llegar.

Sin embargo, cuando los visitantes pudieron poner en marcha su contragolpe, tardaron solo doce segundos de juego real en darle la vuelta al marcador, en dos excelentes acciones de Rubén y Pipe, en un momento en el que los locales habían perdido poco antes a Eka. Los segovianos no desperdiciaron otros dos fallos de los locales para aumentar en dos goles su ventaja (1-4) a los catorce minutos de juego, aunque los hombres de Carlos Sánchez lograron acortar distancias en un remate de Justo Cáceres.

Tras la reanudación, los zaragozanos salieron como un ciclón, superando una y otra vez a su rival, y en poco más de cinco minutos le dieron la vuelta al marcador ante un Caja Segovia que era incapaz de contrarrestar el juego local. A cinco minutos del final, con el DKV un gol por encima, Miguel Rodrigo se la jugó con portero-jugador y, aunque en un principio le costó ponerse dos goles por debajo, finalmente los tantos de Carlos y Lin, que desvió un gran remate de su portero Cidao, le dieron un punto in extremis.