El Ebro tuvo la suerte, dentro de su planteamiento de presionar con una plantilla muy joven, de marcar antes de que se cumpliera el primer minuto de juego, al peinar Óscar un balón tras un corner. Este tanto descolocó al Teruel, le puso nervioso y no funcionó en todo el primer tiempo, mostrándose muy impreciso en todas sus acciones, facilitando la labor defensiva de un Ebro que se dedicó a defender, tratando de resolver a la contra.

A pesar de todo, el Teruel tuvo sus ocasiones para lograr el empate, aunque anduvo tan afortunado en el remate como en la creación de juego. Cuando ya pasaban dos minutos del tiempo reglamentario, Quique rescató al Teruel del oscurantismo con un tanto balsámico que le relajó camino de los vestuarios.

En la reanudación, los cambios introducidos por el entrenador local dieron sus frutos, y más cuando sacó al rectángulo de juego a David, que en un minuto resolvió el encuentro con dos goles. A partir de entonces, todo fue coser y cantar para los turolenses, ante un Ebro muy peleón y pegajoso, que tuvo la suerte de marcar en la primera jugada.