El Real Madrid, con su capitán Raúl González al frente, leyó con éxito el plan Capello y con un fútbol eficaz, práctico y heroico noqueó el virtuosismo del Barcelona, un equipo que combinó minutos de elegancia con una alarmante falta de puntería. El Madrid, con esta victoria inapelable, presentó su candidatura al título.

Los primeros diez minutos de un clásico siempre son clave. Por eso, el manual de Capello de buscar la sorpresa de Raúl con Sergio Ramos, fue determinante en el devenir del partido. Ese gol madrugador y abrelatas de Raúl pasó factura al Barcelona y levantó el ánimo de la tropa madridista, que llegaba al clásico muy motivada tras la victoria en Champions ante el Steaua.

LAS DEBILIDADES El Madrid volvió a demostrar al mundo que este Barcelona es humano. Sevilla, Valencia, Chelsea, Real Madrid. Ya son cuatro los equipos que le han pintado la cara esta campaña. El Barcelona muestra debilidades, carencias, que el año pasado no tenía. Entonces era un orquesta perfecta.

El primer cuarto de hora fue de total y abrumador dominio blanco. Sergio Ramos cumplió a la perfección con sus deberes. Aburrió a Ronaldinho y subió con autoridad y precisión. A los tres minutos puso un balón medido al corazón del área, donde apareció Raúl para sorprender a Víctor Valdés con un hermoso gol de cabeza. Al más puro estilo Santillana, Raúl metió chispa y energía al clásico con un gol que puso en pie al Bernabéu.

La cuestión, en ese momento, era saber cuánto tiempo iba a aguantar el Real Madrid a ese nivel físico descomunal. Duró el festival 15 minutos. Un palo de Raúl a los 14 trazó la raya de la reacción azulgrana.

Sergio Ramos desactivó a Ronaldinho. El brasileño, con inteligencia, se echó al otro costado. Y por allí vinieron los problemas. Apareció Leo Messi, extraordinario. Es un cañón Messi. Eléctrico, directo, dribla a todo el que se cruza en el camino con el balón cosido al pie. Es imposible arrebatárselo. No hay en el mundo en la actualidad un futbolista que aúne su verticalidad y su calidad.

El Barcelona comenzó a crecer en cuanto al centro del campo madridista se le acababa el fuelle. Emerson, Diarra fueron bajando el pistón. Emerson, cargado rápido con una amarilla en la espalda, se fue diluyendo. Incluso el árbitro le perdonó la segunda en la recta final del primer periodo.

El Barcelona disfrutó de su mejor cartucho a los 25 minutos. La secuencia, la de siempre. Messi, enorme, trazó su slalom habitual, le regaló un gol a Gudjohnsen, que el islandés la echó fuera. El descenso del nivel de Guti, de Emerson y de Diarra hizo jugar a sus anchas a Deco, a Xavi y a Iniesta.

Fabio Capello necesitaba oxígeno. Y dar un giro al medio centro. Messi fue una bala. Y con Ronaldinho pisaba el área. Mandaba el Barcelona, pero Frank Rijkaard no tenía a nadie potable arriba. Mientras Gudjohnsen fallaba todo, Saviola no paraba de calantar en la banda. Luego el argentino tampoco aportó nada.

El Madrid tenía un plan. Se veía inferior, pero esperó su ocasión a la contra. Y así hizo el 2-0. Guti buscó a Robinho y el pase a Van Nistelrooy lo mandó el holandés a la red. Vivir para ver. El 2-0 fue un bálsamo para el Madrid, que comenzó a ver el triunfo más cerca. Robinho ya ha aprendido a apretar, a conocer el auténtico fútbol europeo y Capello le va a hacer crecer y mejorar su fútbol. Ayer firmó un partido intenso luchando con Zambrotta.

Sacó casta el Madrid. Y con ambición y poco más destrozó al Barcelona. Mientras los azulgrana abusaban del toque, el Madrid jugaba buscando la banda y el centro a la zona del nueve. Lo de toda la vida. Más rústico. Al Barcelona le va más el rondo y el fútbol sala. Rijkaard tiró de Saviola, el único argumento que podía ver la luz arriba. El Barcelona echa de menos en demasía a Samuel Etoo. Perdona y en la Liga española le puede valer, pero en Europa no.

Van Nistelrooy pudo aumentar la cuenta. Sin embargo, Víctor Valdés anduvo listo en sus salidas. En el Bernabéu se jugaron tres puntos. Y algo más. El Madrid demostró que es firme candidato al título. En la recta final, Reyes tuvo sus minutos. E Iker Casillas dejó su sello con una mano excelente que sacó a Ronaldinho en un golpe franco. El Madrid se llevó el clásico y dejó al Barcelona sumido en un mar de dudas.