Fernando Alonso celebró la noche del domingo, en el Café de la Musique de Sao Paulo, la conquista de su segundo título mundial de F-1. Y lo hizo rodeado de los suyos, a excepción de Flavio Briatore, que viajó la misma noche del domingo hacia Italia. Allí, en plena fiesta, reconoció, tal y como ha comentado en más de una ocasión, que no se ve con corazón de seguir en la F-1 "tanto tiempo como Michael Schumacher". Y añadió: "Así que veo muy difícil igualar sus records y, sobre todo, conseguir llegar a sus siete títulos mundiales, aunque todo depende de como me vayan las cosas en mi nuevo equipo McLaren-Mercedes".

Schumacher, que debutó en el GP de España de 1991 y ha permanecido durante 16 años en el Mundial, ha tomado parte en 250 grandes premios, consiguiendo 91 victorias y siete títulos de campeón mundial.

FISICHELLA RETA A ALONSO Alonso, que ayer voló a Inglaterra para despedirse hoy de todos los trabajadores de la escudería Renault, agradeció a los componentes del equipo francés lo mucho que le han ayudado a conquistar los dos títulos consecutivos de pilotos y marcas. "Gracias por haberme dado un coche ganador durante todos estos años", comentó el asturiano mientras su novia Raquel del Rosario, líder del grupo musical El Sueño de Morfeo, le ofrecía una caipirinha para brindar. "He aprendido muchas cosas valiosas de vosotros. He aprendido el valor de estar unidos y el valor del juego limpio".

Instantes después de que Alonso asegurase a los suyos que "siempre, siempre" los llevará dentro, su compañero Giancarlo Fisichella, que la próxima temporada se convertirá en el piloto número uno de Renault, le arrebató el micrófono y, entre sonrisas, dijo: "Deja ya de decir gilipolleces, Fernando, porque esta fiesta volverá a ser nuestra la próxima temporada". A lo que el flamante bicampeón del mundo --también el más joven de la historia, como ya ocurrió cuando conquistó su primer título-- replicó de inmediato con un escueto pero contundente: "Como podéis comprobar todos, Giancarlo no está en condiciones de hablar".

En el otro lado de Sao Paulo, en Casa Fasano, los ferraristas habían organizado una doble fiesta de celebración para el vencedor Felipe Massa y su campeonísimo Michael Schumacher, teniendo como invitado de honor al finlandés Kimi Raikkonen, futuro piloto de la scuderia.

EL MEJOR REGALO La fiesta, en la que Schumi soltó más de una lagrimita, tenía un regalo sorpresa para el heptacampeón: Ferrari ha decidido regalarle, para el museo que posee en Kerpen (Alemania), el Ferrari F248 F1, chasis número 255, con el que corrió, el pasado domingo, su último gran premio. "Es un bonito recuerdo", dijo, visiblemente emocionado, el alemán, de 37 años.