La vida le sonríe al Zaragoza. En la zona noble de la Liga, en una de las plazas con billete de UEFA, con sus acciones claramente al alza en el devenir del campeonato después de las dos últimas jornadas, selladas con sendos triunfos ante la Real Sociedad y el Betis, y con buenos, aunque todavía irregulares y discontinuos, momentos de juego, el equipo de Víctor se estrena en la Copa ante el Hércules en el Rico Pérez (21.00 h. Aragón TV) con la idea de mantener esa sonrisa Profidén en su gesto. Es el debut del actual subcampeón del torneo después de aquella trágica final ante el Espanyol el 12 de abril y lo hace en el mismo escenario en el que alzó el telón el curso pasado --entonces frente al Alicante-- con un once titular en el que habrá seis novedades con respecto al que superó al Betis y con la misión de dejar encarrilados los dieciseisavos de final en terreno alicantino, aunque el nuevo formato de la competición permite un encuentro de vuelta en La Romareda, el 8 de noviembre, en el que enmendar un posible traspié.

Los nuevos dirigentes del club, y sobre todo el propio Víctor Fernández, mandaron un mensaje muy claro nada más aterrizar: hay que recuperar el protagonismo perdido en la Liga. Esta meta --reflejada en los puestos europeos-- se está cumpliendo por el momento, pero eso no implica que la Copa pase a ser una competición secundaria. Ni mucho menos. No lo permitiría el zaragocismo, para el que es un torneo muy querido y que ha visto levantar ese trofeo en seis ocasiones, además de rememorar inolvidables noches --las últimas, la pasada temporada frente al Madrid o el Bar§a, por ejemplo--. Tampoco lo permite la mentalidad ambiciosa del propio entrenador, que ya logró la Copa en su anterior etapa en este banquillo, ni la de los jugadores, que esperan sacarse la espina que les quedó clavada en la última final ante el Espanyol. Fue la espina de la Séptima.

LA PRUEBA DE MIGUEL El peso de las bajas obligadas de los sancionados Gaby Milito y César y del lesionado Aimar, además de la necesidad de repartir los minutos entre la plantilla con vistas al choque en el Calderón ante el Atlético el domingo permitirá un once con hasta seis novedades. Entrarán Miguel, Piqué, Óscar, Ponzio, Movilla y Ewerthon --todos menos el guardameta y el central catalán cuentan con sobrada experiencia en la élite--, pero Víctor va a mantener a futbolistas básicos como D´Alessandro, Diego Milito, que volverá a formar ese dúo letal de ataque con un Ewerthon muy motivado, Sergio o Juanfran, lo que deja a las claras que concede una gran importancia a la cita en el Rico Pérez.

En Miguel, precisamente, estarán puestas muchas miradas, porque debe confirmar que es un suplente de garantías para César Sánchez. Cuatro años después de su última presencia en el once del Zaragoza, ya que jugó al comienzo del curso en Segunda y en la Copa en esa temporada, el meta riojano tiene ante sí un examen importante para demostrar su valía. En este tiempo, ha tenido mucha paciencia, porque el destino le guardó alguna jugarreta, y esa virtud aseguran que es primordial para el éxito. Además, condiciones de portero no le faltan y queda por ver si tendrá en la suerte a su aliada.

UN RIVAL EN APUROS Para el Hércules la cita sabe algo descafeinada. El recién llegado Josu Uribe, que sustituyó a Bordalás en el banquillo hace dos semanas, debuta en el Rico Pérez después de haber sumado dos empates como visitante, pero el puesto de descenso que ocupan en la Liga no permite muchas alegrías coperas cuando espera el Alavés. Así, Uribe llevará mucho más al extremo las rotaciones de Víctor, ya que hará hasta nueve cambios con respecto al último partido --será titular el exzaragocista Moisés, pero no Piti--.

A un encuentro, como se disputaba la competición hasta octavos --los grandes impusieron el verano pasado su ley para evitar desastres--, el Hércules, un bloque con 18 fichajes, muchos de ellos con experiencia en la élite, habría tenido más opciones, pero con La Romareda esperando la vuelta y un Zaragoza al alza, que promedia más de dos goles por partido, la sorpresa se antoja improbable. Y el equipo de Víctor Fernández no está dispuesto a que se dé.