Había muchas causas pendientes en la alineación titular del Zaragoza, con hasta seis novedades que debían demostrar cosas, pero muy pocas de esas causas se resolvieron sobre el irregular césped del Rico Pérez. Así Ewerthon y Ponzio tenían en mente recuperar un puesto en el once que perdieron con el transcurso de la Liga, aunque en el caso del brasileño con la contribución de su lesión, pero no lo lograron, mientras que Óscar, Movilla y Piqué no supieron aprovechar la ocasión de la titularidad y sólo Miguel, con algunos nervios, cumplió con su cometido. Tenía que demostrar que detrás de César Sánchez hay un guardameta de garantías y lo consiguió.

Era el del portero el examen más serio, cuatro años después de su última titularidad en el primer equipo, y lo pasó, sobre todo en la primera mitad, cuando más se acercó el Hércules. Dos buenas salidas a los pies de Kike Mateo y una anticipación a Sendoa fueron sus acciones de mayor mérito, aunque también estuvo sobrio en los balones aéreos. Así, sólo un ingenuo saque de falta, que acabó en Juanlu, pero no aprovechó, hubo que reseñar en su debe. La defensa no le acompañó lo que él hubiera esperado, sobre todo en los desajustes entre los dos centrales, que mejoraron en la segunda parte, y también de Juanfran, que no estuvo fino en el gol de Juanlu.

Si Miguel dio la nota positiva, Ewerthon no ofreció esas sensaciones, dejando claro que ahora mismo no está al nivel de la temporada pasada y que Sergio García es más titular que él. Una acción en la primera parte que el año pasado hubiera acabado en gol y que estrelló en el cuerpo de Agassa definió el mal momento del brasileño, que estuvo demasiado desaparecido durante el partido. En los últimos instantes tuvo otros dos remates, que tampoco acabaron en gol, por cierto.

Tampoco Ponzio y Movilla aprovecharon la ocasión. El argentino sigue tan disperso con el balón en los pies, aunque es encomiable su voluntad y el Pelado no cogió el timón como se esperaba de él. Eso sí, mejoró con el paso de los minutos, pero Celades y Zapater están ofreciendo mejores prestaciones en el doble pivote que el dúo de anoche en esa zona. Por último, Piqué no continuó la buena imagen que mostró en Villarreal y estuvo nervioso, sobre todo en la primera parte, mientras que Óscar, que comenzó activo, sigue pendiente de sus musas, que deberían tener mucha más continuidad para que su juego fuera el que se espera de él. El destierro a la banda izquierda no le favoreció.