Del Príncipe Felipe se bifurcan esta noche dos caminos. Uno invitará al CAI Zaragoza a la comodidad del ático de la LEB y el otro le hará retroceder hacia el pobre sótano del que procede. La resurrección de resultados --tres victorias consecutivas-- y el ligero amanecer de juego de los aragoneses tendrán hoy ante sí una reválida definitiva frente a un rival de identidad, según dice la clasificación, como es el colíder Gijón, y ante una afición mareada por el sopor que ha tenido que tragar hasta ahora y necesitada de estímulos para su enorme corazón.

Las alegrías encadenadas de Los Barrios, Tarragona y Hospitalet han transformado el riptus de pánico del CAI en rasgos más serenos. Con la cuarta victoria se daría un impulso hacia la cabeza, la normalidad para la magnitud de un proyecto que tiene en diez días una oportunidad única para tirar hacia arriba. Tras el Gijón aparecerán el miércoles el León, fuera y por Teledeporte, y el domingo, el Melilla, una procesión que de completarse con un pleno de triunfos, situará al CAI con los de su linaje, con los mejores.

UN BLOQUE Salvado el 0-3, la preocupación de Mateo se centra en la evolución del juego, deficitario hasta el momento, aunque en progresión. "Noto ganas por hacerlo mejor tanto individualmente como en colectivo", anotó ayer Mateo. La dirección buena es corregir el bajo nivel defensivo, el segundo peor de la LEB (80,8), paliar la irregularidad del ritmo y multiplicar una simple ecuación: defender, rebotear y correr.

En ataque no hay problemas salvo los bajos porcentajes (44%), aunque la mejora de hombres clave (Victoriano, Onyekwe, Evans y Faverani) y la intermitencia de otros van solventando las carencias del estático. Mateo esgrime la herramienta de la intensidad para arreglar estas taras. "Hay que mejorar la intensidad y tener una aparición más completa en defensa, no darles rebotes ofensivos y hacer valer nuestro crecimiento. Pero hay que ser más intensos que ellos", apuntó el técnico.

Como muchos, Gijón descendió de la ACB al borde de la quiebra y eso situaba su listón por debajo del ascenso. La renovación de Joaquín Prado y de cinco jugadores está dando frutos en otoño. El Farho mejora la racha del CAI. Tiene cinco victorias seguidas, casi todas apretadas y la última de calidad (67-62 al Palma), y es líder junto al León.

Su acierto es la implicación como grupo, el despliegue defensivo y la falta de egoismos. A primera vista no hay grandes individualismos, aunque el almeriense Isma Torres está alcanzando su mejor nivel en su amplio ir y venir de estos últimos años. El ala-pívot es el MVP actual de la competición (21,8 de valoración), el mejor reboteador (10) y el tercer anotador (18). El base Dani López es el otro que incrementa sus números habituales (10 puntos y 3 asistencias). Inusualmente, su pareja de extranjeros, el alero Bigelow (10 puntos) y el pívot Johnson no es estelar. El Gijón es el segundo equipo que más triples tira, gracias a especialistas como Narros, Chus Poves (43%) y un 4 con buena mano y distribucción desde el poste como Antxón Iturbe (39%). "Tienen una plantilla con experiencia en la LEB y los resultados les han dado mucha confianza", describió Chus Mateo.