Pese a que el fútbol español ha experimentado en las últimas temporadas un alarmante incremento de las actitudes racistas y xenófobas en los estadios, el presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) defendió ayer en el Senado que se trata de sucesos "escasos y aislados" que han disminuido "considerablemente". Volvió a negar también que la arenga del seleccionador, Luis Aragonés, a Reyes, en la que se refirió a Thierry Henry como "negro de mierda", contribuyera al desarrollo de ese tipo de comportamientos.

En su comparecencia ante la comisión especial para erradicar el racismo y la xenofobia del deporte español, constituida en el Senado en junio del 2005, Villar reiteró que el fútbol español no es racista. Pero advirtió: "No se pueden cerrar los ojos para así poder aislar a esa minoría de personas que utilizan nuestro deporte para actos de racismo o de violencia".

El dirigente federativo se refirió al episodio protagonizado por Aragonés en vísperas del amistoso España-Inglaterra, en noviembre del 2004, en el que llamó "negro de mierda" al jugador del Arsenal Henry. "La actuación del seleccionador no fue un acto racista. Ahí están los tribunales y lo veremos. El tiempo da y quita razones. Luis no es una persona racista ni fue la espoleta para incrementar la xenofobia", afirmó el presidente de la RFEF.

AYUDAS A ULTRAS SUR El presidente del Madrid, Ramón Calderón, aseguró que el club blanco hace una labor permanente de control y vigilancia sobre los grupos ultras, lo que ha hecho posible que no se haya detectado "un solo problema en los últimos seis años".

"Al grupo Ultras Sur no se le puede discriminar porque alguien en un momento dado le puso un estigma. No hay motivo para pensar que ahora actúa incorrectamente. Tienen ayudas para los viajes, como cualquier otra peña, porque no hacen nada malo", añadió el dirigente blanco, que se mostró contrario al cierre de campos y a la penalización de puntos por sucesos racistas y xenófobos, tal como prevé el proyecto de ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, que se tramita en el Parlamento desde septiembre.

"Las bonificaciones podrían adulterar la competición, y la resta de puntos no es justa porque se sanciona a los deportistas que han ganado esos puntos con su esfuerzo", argumentó Calderón.