Vestidos con los trapos de la comunión. Ni una arruga, todo muy limpito. Como los chicos buenos, educados. Ver, oir y callar. Que de pistas tu tía. Bien aleccionados, siguiendo a rajatabla el código de conducta de David Stern, sigilosos, Kevin, Rodney y Ron se agazapaban a la busca de la mejor presa. Dos ojeadores de los New York Knicks y otro de los Atlanta Hawks afilaban la mirada en el Príncipe Felipe. ¿A quién rastreaban? ¿Por quién suspiraban? "Hemos venido a ver al entrenador y a los árbitros", desvelaba Kevin Wilson, emisario de los Knicks de Isiah.

La guasa de Wisconsin le haría mucha gracia a Chus Mateo y compañía. Detrás de la broma se escondía un interés concreto. A cada acción de Faverani, las muñecas de los tres de la CIA del básket realizaban un movimiento mecánico. Ahí estaba la solución, para mal del CAI, molesto con dar demasiada publicidad y presión añadida al talento del brasileño. "¿Faverani? No hemos venido a seguir a ningún jugador. Tiene que progresar. Nadie tiene que pensar en la NBA, lo principal es concentrarse en tu competición, en tu equipo, en el presente", lanzaba Wilson, mientras su compañero Rodney Heart y Ron Michael (Hawks) seguían tomando apuntes a ras de pista, donde le pidieron al club seguir el partido.

Chitón. Ni mú. Eso sí, para hablar bien de la afición siempre hay tiempo. "El miércoles estuvimos en Roma viendo un partido de Euroliga y habría un tercio de la gente que hay aquí. Zaragoza tiene que subir a la ACB. Los necesitan", piropeaba Wilson. Él vive en Barcelona, de ahí su pulido castellano, pero pasa media vida en el avión. De la Euroliga a la LEB. Lo mismo es. "Este año nos vamos a ver mucho. Nos viene bien venir a la LEB porque juegan en viernes", descubría Wilson.

Por si acaso hay que venir --los Spurs ya siguieron a Lascano hace cuatro temporadas--. ¿Y si sale otro Nowitzky? (los Dallas lo descubrieron en la Segunda alemana). Y encima España es campeona del Mundo. Europe está de moda. "En Europa el baloncesto es otro deporte y muchas cosas de aquí no se pueden trasladar a América. La táctica es muy buena. Han estudiado mucho", constata Wilson.

Y se fueron antes del final, con prisas, quizá para llamar a USA y reclamar el fichaje de Evans. "Lo conozco de Kentucky. Es un gran jugador. Como Onyekwe. Estuvo a punto de ir al draft, pero solo entran 60 y se presentan 300. No hay que obsesionarse sino trabajar", asentía Wilson, como queriendo dar un consejo a Faverani.