Los principales candidatos a los títulos mundiales de 250cc y MotoGP, el mallorquín Jorge Lorenzo (Aprilia) y el italiano Valentino Rossi (Yamaha), respectivamente, se mostraron ayer, en Cheste, como los seres más tranquilos y felices del mundo. Lorenzo, tercero en los ensayos de ayer tras Hiroshi Aoyama (KTM) y Héctor Barberá (Aprilia), aseguró que estaba "más tranquilo que nadie". "¿No se nota? Entre otras cosas porque creo haber recuperado la decisión que me faltó en Portugal", declaró. El mallorquín, que tiene suficiente con acabar entre los cuatro primeros de la carrera para conquistar su primer título, tuvo ayer problemas con la primera moto. "Tantos que no sé si, al final, tendré que utilizar la segunda moto", reconoció.

Mientras Álvaro Bautista se sigue paseando por la cilindrada de 125cc con su nueva Aprilia, Nicky Hayden (Honda), cuarto ayer tras Loris Capirossi (Ducati), Randy de Puniet (Kawasaki) y Chris Vermeulen (Suzuki), reclamó la ayuda de su compañero Dani Pedrosa. "Ha dicho que me va a ayudar y le creo", señaló el piloto norteamericano.

BROMA DE HAYDEN Hayden completó su comentario con una broma que pocos entendieron: "Dani ha pregonado que me ayudará; si no lo hace, muchos lo consideraríamos tan buen mentiroso que debería de irse a EEUU a vender coches de segunda mano con mi padre". Y, claro, a continuación esbozó una gran sonrisa, pues su padre, presente en Cheste con junto a su madre y su hermano, no quedaba en muy buen lugar.

Rossi se alegró por el mejor tiempo de su compatriota en los entrenamientos libres de MotoGP, aunque declaró que no había hablado de este asunto con el piloto de la Ducati. "Que Capirossi esté delante es una cosa positiva, aunque él saldrá a ganar", declaró el siete veces campeón del mundo, que se mostró contento por cómo habían ido las dos sesiones de entrenamientos libres del último gran premio de la temporada, a pesar de haber sido séptimo en la segunda tanda. "Las Honda están fuertes, pero estamos todos juntos", declaró Rossi.