Lo que parecía un sueño al término del encuentro frente al Levante, ese partido que el Real Zaragoza igualó a la brava hace tres jornadas después de ir perdiendo por 0-2 rozando la paliza y la humillación, puede cumplirse esta noche si se suman tres puntos en el Manzanares y el Sevilla y el Deportivo no ganan sus compromisos a domicilio frente a Celta y Getafe, respectivamente. La feliz carambola a tres bandas metería al conjunto de Víctor Fernández en zona Champions, una situación que habría que tratarla ajena a la casualidad y que pintaría a todo color el horizonte en la Liga: jugando muy bien y muy mal, estaría en lo más alto, lo que se puede traducir en que a poco que actúe con regularidad, la clasificación europea al término de la temporada comenzaría a desprenderse del envoltorio utópico.

Para que las cuentas cuadren y la euforia siga in crescendo, primero hay que derrotar esta noche en su casa al Atlético de Madrid en el que supondría el tercer triunfo consecutivo en el campeonato tras doblegar a la Real Sociedad (1-3) y al Betis (2-1). No es fácil ni difícil sorprender al Pupas, que persigue el mismo objetivo puntual que los zaragocistas. A los rojiblancos les puede su tradicional espíritu imprevisible, frágil en el llano y monumental en la montaña. Pasan los años, los proyectos faraónicos, los presidentes, los jugadores y los entrenadores y nada cambia. El miércoles perdió en la Copa con el Levante y ya está sacudido por la crisis, por las dudas, por las ausencias de los lesionados Petrov, Maxi y Mista. Aguirre jugará hoy con Luccin, Maniche y Costinha en el centro del campo, donde les acompañarán por la izquierda el zaragozano y debutante Víctor Bravo y por la derecha el exzaragocista Luciano Galletti, y dejará a Agüero en el banco.

PROTECCIÓN El técnico mexicano se protege. Mira la clasificación y le estalla en los ojos la capacidad goleadora del Real Zaragoza, sólo superado por el Bar§a, que ayer le hizo tres tantos al Recre (3-0). Sus chicos han sufrido mucho en el Calderón, con dos victorias agónicas --una de ellas con trampa incluida en la mano del Kun-- ante Sevilla (2-1) y Recreativo (2-1)--, y la tanqueta de Víctor Fernández amenaza seriamente.

La inestabilidad del Atlético no es un argumento válido para un Real Zaragoza que casi nunca rendondea un partido y ha hecho de esa costumbre una extraña seña de identidad. La última vez en Liga, contra el Betis, dejó un primera parte con sabor a caviar y una segunda, con un jugador más, que amargó el paladar de su hinchada. Sin embargo, su espléndido homenaje al fútbol en 45 minutos le dio los tres puntos y una sensación de mayor seriedad con el asentamiento del doble pivote en lugar del vunerable rombo. Por eso está hoy en disposición de hollar en compañía la cima de la clasificación.

VALIENTE Si el Atlético se lamenta de las bajas y se construye con hormigón para esta cita, el Real Zaragoza, que no podrá contar con Aimar ni Celades, se mira a sí mismo sin alterarse. Víctor tiene que cubrir esas importantes ausencias y lo hará con Movilla, a quien le encanta el Manzanares, y Óscar. Y no tiene por qué ocurrir nada porque su perfil ligero y valiente será casi el de siempre, lanzado al ataque, al fútbol, al suicidio si es necesario... De echar a alguien de menos se echará a Aimar, crucial hasta en sus momentos más grises. Pero seguro que habrá alboroto en la búsqueda de los goles del Pichichi, de Diego Milito, que seguirá acompañado de Sergio García arriba salvo que el entrenador prefiera la velocidad por sorpresa de Ewerthon.

La prueba del Vicente Calderón, pese a las apariencias, no será cómoda. El Real Zaragoza quiere el triunfo para ingresar en el club de los aspirantes a la Liga de Campeones y el Atlético, también. Éste sí será un partido para el más regular.