El Huesca no logró una victoria que se antojaba muy necesaria, ante un rival que se encuentra en una situación muy similar a la suya, y ve cómo se acerca poco a poco la zona peligrosa de la clasificación. Desde el derbi ante en el Barbastro, en el que mostró su mejor versión, el Huesca no ha vuelto a saborear la victoria, con la pérdida de la Copa Federación ante el Real Zaragoza B incluida. La lectura positiva de este empate a cero es que se ha cortado la racha negativa de tres derrotas consecutivas en los tres últimos encuentros jugados lejos de El Alcoraz.

El partido ante el Levante no tuvo mucha historia, con dos equipos muy faltos de ideas a la hora de crear juego que se ahogaron mutuamente en la línea medular, zona en la que se desarrolló la mayor parte del juego. El cuadro local tuvo su única ocasión de este periodo a los seis minutos de juego, con un lanzamiento que se marchó por el encima del larguero. El Huesca respondió poco después, en la que fue la mejor jugada del encuentro y en la que más cerca se estuvo de marcar, en un remate al palo de Roberto, que cabeceó un centro de Valdés, tras una buena jugada de todo el equipo oscense. Las ocasiones visitantes siguieron llegando con cuentagotas. Primero una jugada de Roldán, a cuyo centro no llegó Roberto por muy poco, y después, ya en el último minuto de la primera parte, un disparo de Rodri que fue detenido sin muchos apuros por el guardameta levantino.

En la segunda parte desapareció el escaso juego que se vio en la primera mitad, y tan sólo se pudieron ver una ocasión por cada bando. En la de los oscenses, Valdés fue más lento que el defensa y no llegó al balón, y en la de los levantinos, Falcón respondió con mucha seguridad a un remate de Aarón.