Valentino Rossi, Nicky Hayden, Dani Pedrosa. Los héroes de un campeonato interminable. El heptacampeón de MotoGP destronado y felicitando, con su señorío habitual, al nuevo campeón. Y el rookie del año, de la temporada, el tricampeón español, convertido en el mejor escudero del nuevo campeón. "No podemos pedir una temporada mejor", dijo Pedrosa. "Nicky se ha hecho con el título, yo soy rookie del año, Honda es la campeona y nuestro team ha ganado el cetro de escuderías". Estuvo a punto de lanzar la pregunta esperada: ¿Somos o no somos un equipo?

Hubo quien lo dudó después de que Pedrosa tirara a Hayden, hace 15 días, en Estoril. "¿Por qué mentir? --recordó ayer Hayden--, aquel día pensé que todo se había terminado, pero la forma en la que hemos conquistado el título, ayudándonos unos a otros, demuestra que jamás hay que lanzar la toalla y que a la gente buena le pasan cosas buenas". "Sabía que Dani me ayudaría", añadió el nuevo campeón del mundo. "Se lo dije antes de la carrera: si me echas una mano, estaremos en paz y jamás lo olvidaré. Así que, si seguimos juntos en el equipo, que seguiremos, puede que un día le pueda devolver el favor".

LLAMADA DE SCHUMACHER Pedrosa agradeció al equipo que, desde su llegada el jueves al circuito, le hubiesen creado el ambiente ideal para olvidar lo de Portugal. "No oí en ellos nada de lo que escuché a los demás y eso me devolvió la ilusión y las ganas de pelear para que Nicky pudiese conseguir el título".

Hayden, gran admirador de Rossi, reconoció: "Cuando he visto la pizarra en la que me han puesto que Vale estaba out he respirado pero, en la siguiente vuelta, me han enseñado otra con P19 y he pensado: aún está vivo, aún hay peligro". "No hay que engañarse --señaló el mejor y caballeroso Rossi--, lo he perdido todo en la salida. La caída simplemente ha sido a consecuencia de la precipitación con la que he querido recuperar el terreno perdido".

Poco antes, Hayden se había animado: "Cuando he dado la vuelta de calentamiento y he visto a toda esa gente animándonos, he soltado unas lagrimitas, pues me he dado cuenta de que se trataba de una oportunidad única". Lo era y supo aprovecharla. Ganó sin ganar.

Rossi reconoció que la manera como perdió el título "demuestra que los superhéroes solo existen en los cómics". "De haber ganado este título me hubieran considerado invencible, pero fallé", reconoció. Y, justo en ese instante, sonó su móvil. Era Michael Schumacher. "¿Qué pasa, tío? ¿Había aceite en la curva?", le dijo el otro heptacampeón. "No, Michael, la he cagado solito", respondió Rossi. "Tranquilo, campeón, eres el mejor y tendrás más oportunidades". Las que le faltarán a Schumi, ya jubilado. ¿O no?