La visita del Utebo, ayer por la mañana, a los terrenos de la Ciudad Deportiva del Zaragoza para enfrentarse al filial B, supuso que el entrenador de los blanquiazules, Ramón Lozano, se reencontrase con viejos amigos, ya que en esos campos entrenó durante ocho temporadas.

"A medida que pasa el tiempo es especial porque saludas a amigos, pero ya has vivido estas situaciones antes. Es un partido más", comenta Ramón, restándole importancia al asunto. El entrenador nos recordaba, no obstante, que no era la primera vez que volvía a la Ciudad Deportiva: "Había jugado contra el Universidad-Zaragoza C hace dos años." Y esto pese a que tiene una amplia experiencia en Tercera, ya que tras su etapa blanquilla estuvo dos años en el Fuentes, tres en el Sabiñánigo antes de hacerse cargo del Utebo.

Quizá uno de los recuerdos más especiales que guarda de aquella primera época es el hecho de que entrenara a uno de los jugadores más brillantes que ha dado el fútbol aragonés en los últimos años, Cani: "Hay una buena sintonía y unos caminos comunes en los inicios, ya que fui su entrenador. He sido una persona que ha creído mucho en él, claro, pero ya está en un mundo bastante alejado del mío y te ves de ciento a viento", explica. De hecho, es algo más que deporte lo que los une: "Ten en cuenta que es una relación personal, más allá de la parte deportiva. Sé que echa de menos al Zaragoza, pero también que su fichaje por el Villareal ha supuesto un paso adelante", confiesa. Y añade que la pena es que su salida ha coincidido con un paso adelante del Zaragoza en lo deportivo, en la que le hubiera gustado que también fuese protagonista Rubén.

En cuanto a su inicio liguero con el Utebo, está contento: "Hay que pensar que hemos perdido dos partidos, pero ha sido en casa de equipos que van a estar arriba", explica. Sin embargo, también cree que deben encontrar un punto de equilibrio en estos encuentros para solventarlos a su favor o sacando algún punto. Pero también hay que contar con algo fundamental: Hay un hecho indiscutible: somos con mucha diferencia el club más modesto de los que están de mitad de tabla hacia arriba", sentencia. El hecho de que estos equipos tengan mayor capacidad para reforzarse en un momento dado, máxime teniendo en cuenta que una temporada puede hacerse muy larga, juega en su contra.

Pero esto no quiere decir que tire la toalla de antemano y renuncie a dar guerra porque, a la vez, es exigente pero se muestra satisfecho con el rendimiento de su equipo en este primer tramo de competición: "Hay diez fichajes nuevos. Yo no estoy descontento pero esto no ha hecho nada más que empezar. Estos resultados facilitan la adaptación, pero hay que completarla", afirma convencido de que el Utebo puede dar más de sí.