David Beckham ya se ha hecho a la idea de que lo suyo es el banquillo. Ni el márketing ni ningún contrato con cualquier firma deportiva parece hacer cambiar de idea al entrenador italiano. De su renovación se lleva hablando mucho tiempo. El inglés termina contrato en junio del 2007, por lo que si continúa como suplente y no amplía su relación contractual con el club blanco puede comenzar a negociar con otro club. "No estoy feliz por estar en el banquillo, pero respeto la decisión del técnico. No quiero retirarme. Puedo ser útil y me quiero quedar porque creo en el proyecto y en la posibilidad de lograr un título. En las conversaciones con el presidente siempre ha habido voluntad de que me quede", declaró ayer Beckham. El centrocampista apuntó que su renovación no tiene que ver con el tema económico y llegó a comparar esta temporada con la última que vivió en el Manchester United, donde tuvo duros enfrentamientos con el técnico Alex Ferguson. "En algunas cosas la situación es similar, aunque ahora voy a tratar de silenciar las críticas", añadió Beckham.