Un alivio, un respiro. Eso fue lo que sintió la plantilla del Madrid nada más conocer que su rival en octavos de final de la Champions será el Bayern Múnich. También el Bar§a, que se conforma con el Liverpool, y no tanto el Valencia, que se verá las caras con un perro viejo en la competición, el Inter.

Los blancos no querían ver ni por asomo al Chelsea de José Mourinho. Algunos jugadores estaban convencidos de que el morbo les enfrentaría al equipo que tantos quebraderos le ha dado al Barcelona. No fue así y todos dieron por bueno el cruce ante los alemanes. Ni siquiera tener que jugar el encuentro de ida en casa al ser segundo de su grupo rebajó la alegría de los jugadores del Madrid. Tampoco saber que el equipo de Felix Magath no ha perdido un solo encuentro en la primera fase. De ella salió con tres victorias, una de ellas en casa del Inter (0-2), y tres empates. El equipo de Capello se ve capacitado para desequilibrar el balance con el cuadro teutón, que señala que en las ocho eliminatorias en competición europea entre ambos cada equipo ha ganado cuatro.

El último enfrentamiento entre ambos se produjo en la temporada 2003-2004. El Madrid empató en el Olímpico (1-1) y ganó en el Bernabéu (1-0), con lo que se metió en cuartos de final. El conjunto alemán ganó su última Champions en la temporada 2000-2001. Esa campaña dejaron fuera al Madrid en semifinales. Ahora, el Bayern no contará con Ballack, su buque insignia, que se fue al Chelsea. En su lugar han llegado Schweinsteiger, un medio de 22 años que viene del TSV Rosenheim alemán, y el polaco Podolski.

Todo apunta a que el Madrid se jugará el pase a cuartos en el choque de vuelta en el nuevo estadio de del Bayern, el Allianz Arena, con capacidad para 66.000 espectadores. Una circunstancia a la que Fabio Capello no dio ninguna relevancia. Todo lo contrario que Pedja Mijatovic, que lamentó no jugarse el pase en el feudo madridista. "Me hubiera gustado jugar el partido de ida fuera, pero no hay otro remedio. Queríamos evitar al Chelsea y al Manchester United. El Bayern y nosotros nos conocemos muy bien. Es un equipo muy competitivo, pero tenemos posibilidades de pasar. Creo que somos favoritos", comentó el director deportivo del Madrid.

AL OTRO LADO DEL MUNDO Y al otro lado del mundo y con la cabeza metida en el Mundial de Clubs, el título que tiene mañana a la vista frente al Internacional, el Bar§a viajó por un momento a Liverpool, el escenario donde se jugará el pase a cuartos de la Liga de Campeones. El mítico Anfield y el You´ll never walk alone aguardan al campeón que, en el esperado cruce con un peso pesado, no salió malparado. En Japón, en medio del respeto y la prudencia que exige una eliminatoria de esta altura, hubo unanimidad en dar el sorteo por bueno, teniendo en cuenta además que para esta cita Etoo y Messi estarán ya de vuelta.

Después de salvar el match ball ante el Werder Bremen, siguiendo el camino hacia la final de Atenas el Bar§a se encontrará con el rey al que sucedió en París. Los dos últimos campeones frente a frente. Pero el Liverpool de ahora no tiene nada que ver con el que conquistó el trofeo en una remonta épica --perdía 3-0 en el descanso y acabó ganando en los penaltis-- frente al Milan. En el fondo, antes de que sus nombres se emparejaran en Nyón, el equipo inglés era uno de los rivales preferidos de los azulgranas.

El Valencia, por su parte, no tuvo el premio esperado por haber quedado primero de su grupo. Pudo encontrar al Lille, Celtic u Oporto, pero el equipo de Quique Sánchez Flores se las verá con el Inter, un rival al que nunca ha ganado en los seis últimos enfrentamientos entre ambos. Incluso en el último choque en Mestalla, los italianos desplegaron todo su arsenal ofensiva y golearon (1-5). El consuelo para el cuadro levantino radica en jugar el segundo encuentro en casa. "Éste es el rival y lo cogemos por los cuernos. Además, ya tenemos guardada la revancha con los italianos desde hace años", declaró Quique Sánchez Flores.