La falta de concentración y de agresividad defensiva son dos parámetros que ninguna máquina puede medir. Simplemente se ven cuando se mira un partido. Contra el Breogán el pasado domingo, cuando el CAI sumó su segunda derrota consecutiva en la Liga LEB, la ausencia continuada en el tiempo de intensidad defensiva en la primera parte saltó a la vista de cualquiera, también de los propios jugadores. Ese despiste colectivo fue el origen de la derrota (81-88) y de la desazón con la que la afición abandonó el pabellón. El equipo de Curro Segura encadenó su segundo traspiés y emborronó el ilusionante comienzo de Liga que había realizado. La desconcentración no queda reflejada en ninguna estadística, pero el consiguiente bajón en el nivel de juego del CAI se observa con nitidez al hacer una comparación entre los números de las dos primeras jornadas y las dos derrotas posteriores.

El equipo ha empeorado en todos los apartados que sintetizan un encuentro de baloncesto, en algunos de ellos de forma sensible (ver gráfico adjunto). El sistema defensivo del CAI es lo que más se ha resentido: frente a La Palma y el Tenerife, dos rivales de menor entidad que el Bruesa y el Breogán, lo que también hay que ponderarlo, el conjunto aragonés encajó 63,5 puntos de media mientras que en los dos siguientes partidos la cifra se disparó hasta los 90,5. Es decir, 27 puntos más por encuentro.

Ese dato tan significativo explica muchos de los problemas que han aparecido de repente. El CAI se ha olvidado de defender, una condición imprescindible para aspirar al ascenso, y se ha hecho vulnerable. Por eso han llegado las derrotas. Porque el caudal ofensivo se ha mantenido en unos buenos parámetros (de 84 puntos a favor se ha bajado a 82), aunque haya sido con un juego menos fluido.

Los porcentajes de tiro

Eso sí, los porcentajes de acierto de los jugadores también han menguado. En los lanzamientos de dos, el CAI ha pasado de anotar el 53,5% de los tiros a acreditar un 51,5%, en los triples ha empeorado su tino considerablemente (de un 43% a un 32%) y en los libres ha caído del 71% de las dos primeras jornadas a un 67,5%.

El poderío interior es uno de los pilares sobre los que está construida la plantilla. La teoría dice que el CAI es un equipo muy poderoso en el rebote. Estas dos derrotas también han hecho daño en ese apartado: de las 41 capturas del comienzo liguero se ha pasado a 32. Ha habido un especial descuido en cerrar el rebote defensivo. Algo similar ocurre con las asistencias, un concepto que suele esconder la solidaridad entre compañeros y la calidad del juego colectivo. El CAI empezó dando una media de 18,5 y ahora ofrece 10,5.

El conjunto de todos estos números, fríos pero muy ilustrativos, se resume en la valoración global conseguida por la plantilla. De 102 de media, una excelente media auspiciada por el gran partido contra el Tenerife, no hay ni rastro. Ahora el CAI promedia 75,5.