Sudáfrica conquistó ayer por segunda vez en la historia el Mundial de rugby tras derrotar en la final a una Inglaterra que defendía el título y que se mostró impotente para superar el mejor ataque de la competición (6-15). Los africanos empataron con Australia, la única selección que hasta ahora contaba con dos copas Webb Ellis y entroncaron directamente con el equipo que en 1995 se alzó con el título en su primera participación y en su país.

Los Springboks se mostraron superiores en el duelo que se presentaba como el de la mejor defensa, la inglesa, contra el mejor ataque, el de una Sudáfrica que obtuvo premio a su constancia. Una final sin ensayos, la segunda de la historia, se resolvió gracias a los golpes de penalización de Montgomery, que consiguió cuatro, con las que afianzó su condición de máximo anotador del Mundial con 105 puntos. El sudafricano supo sacar mejor partido del juego de su equipo que la estrella inglesa, Jonhny Wilkinson, que se tuvo que conformar con dos golpes de penalización.