El club apareció ayer públicamente en escena para intentar poner orden en el vestuario del equipo y frenar la dinámica de máxima tensión que comenzó a hacerse visible el pasado miércoles, cuando D´Alessandro y Aimar tuvieron una seria bronca, y que se elevó de tono al expulsar Víctor Fernández del entrenamiento del martes al argentino por acusarle de ser el responsable de los males del conjunto aragonés. El presidente, Eduardo Bandrés, tomó la decisión de abrir expediente al centrocampista, quien, además, ha sido sancionado con una fuerte multa económica que podría rondar los 10.000 euros. Según la versión oficial, D´Alessandro reconoció que su comportamiento no había sido el correcto y se comprometió a pedir perdón a sus compañeros y al técnico. En cuanto el entrenador conoció el arrepentimiento del Cabezón, admitió que regresara hoy mismo a trabajar con el grupo después de que ayer por la tarde se ejercitara en solitario en la Ciudad Deportiva.

El castigo ejemplar a D´Alessandro entraba dentro del guión, pero no tanto el del Juanfran, a quien también se le aplicaron similares términos sancionadores por unas declaraciones tras la derrota frente al Atlético de Madrid en las que dijo: "Vamos sin rumbo y sin saber a qué jugamos". El lateral debe hacer frente a una apertura de expediente y a una multa, aunque mucho menos elevada que la de su compañero. Desde el Real Zaragoza se informó que el defensa pidió disculpas y comprendió la postura de la directiva. En este caso es bastante probable que, pese a la versión oficial, el futbolista decida presentar alegaciones.

LARGA REUNIÓN El endurecimiento de la política del Real Zaragoza, que hasta el martes había sido contemplativa, adquirió sin embargo un grado de máxima dureza al presentarse Víctor Fernández, nada más finalizar el ensayo del martes, en las oficinas del club, donde se reunió con Eduardo Bandrés, Miguel Pardeza y Pedro Herrera hasta las doce y media de la noche para darles explicarles sobre cómo estaba la situación y buscar soluciones a la rebelión del vestuario. D´Alessandro fue reclamado de inmediato y el jugador se personó sobre las 22.30 horas. Recibido por Bandrés, éste le hizo saber el profundo malestar del consejo de administración por la falta de respeto manifestada hacia la figura del entrenador, una actitud que el presidente calificó de muy grave. Ayer conoció el alcance de su castigo.

Después le tocó el turno a Juanfran, quien ya fue recriminado ante la plantilla por el propio Víctor en el entrenamiento del martes. Bandrés le expuso que sus declaraciones habían causado un perjuicio al equipo y que eran una desconsideración hacia el entrenador y hacia sus compañeros. El defensa valenciano, siempre desde la interpretación del club, expresó su pesar al dirigente.

El doble castigo persigue la normalización de un equipo que atraviesa una profunda crisis de nervios por muchas causas, entre ellas la desorientación de Víctor Fernández.