El CAI Zaragoza encontró ayer una veta de oro en mitad del túnel del terror. En una actuación seria, de compromiso colectivo e intensidad acorde a lo que pide Curro Segura, el granadino comprobó que su equipo es infinitamente superior al Burgos, un rival simplón y, a día de hoy, con todos los números para estrellarse hasta la LEB Plata. El CAI cumplió con el trámite gracias a sus sobrados méritos (102 de valoración) y a la acumulación de defectos del Autocid Burgos (44). Una victoria obligada por la debilidad del contrario y válida por la concentración exhibida por todos los jugadores. Un suma y sigue en el pesado trayecto hacia la ACB, ahora a distancia de uno tras el resbalón del pasado miércoles del Rosalía gallego.

La historia del partido de ayer da para rodar un cortometraje. Medio cuarto, un poco más si se quiere ser generoso. Y fue así porque el CAI no salió a mirarse al espejo, sino para ensuciarse de grasa. No dejar espacio para la duda, fue el curso impartido por Curro Segura en los vestuarios y para ello alteró de nuevo su quinteto y alineó en el perímetro al trío argentino (Victoriano, Quinteros y Lescano) y a dos bajitos en el interior (Victor y Phillip). Es decir, Starosta fue suplente.

ROTACIpN SIN FIN El CAI marcó su territorio: circulación de balón y suministro extra al poste. Al Burgos lo aguantaba Diego García, un escolta de tiro fácil, demasiado. Segura no se casa con nadie, sentó a Quinteros y comenzó pronto una rotación contínua para dar respiro a todos los hombres y mantener alto el nivel de intensidad. Se apretaba en defensa y los locales, sin un patrón de juego visible, parecían vivir de la improvisación. Starosta salió y lo hizo con una motivación mayor. Buscado por sus compañeros, anotó cuatro puntos seguidos y se fundió al resto en defensa, cambiando tiros con sus brazos eternos o taponando. Un triple de Quinteros y otro de Iván García sobre la bocina alejaron al CAI en el horizonte para siempre (15-22).

El Burgos tuvo una mínima capacidad de reacción, pese a perder el rebote (26-35) y no calibrar su puntería (39% final). A Curro Segura no le parecía esa una excusa para bajar los brazos. El CAI mantuvo un ritmo elevado, con pocos fallos en defensa y vivo en ataque. Dos triples de Quinteros y Victor abrieron un poco más la zanja (23-35). El argentino volvió para devolverle la afrenta a Diego García, marcado, eso sí, por Victoriano (7 asistencias). Lo consiguió de veras (15 puntos al descanso). La renta dio para que Cresnar saliera y evidenciar que el concurso de Higgins no era necesario.

Los cinco minutos tras el descanso fueron los mejores del partido y del CAI. Estiró el colchón por encima de los 20 puntos manteniendo la concentración, robando balones y aprovechando los errores circenses del Burgos para salir al galope. El último cuarto estuvo de más por el resultado, aunque el CAI ofreció jugadas de mérito (impresionante mate de Brown sobre Leiva) y contó con un Cresnar que se sintió jugador de LEB por unos minutos (9 puntos) mientras Leiva daba espectáculo con su mecánica en los tiros libres.