Jordi Tosas nació en la localidad costera de Blanes. Pero este catalán de 41 años tuvo muy claro desde joven que lo suyo era la montaña. Desde 1989 vive en Benasque. Se casó con una alpinista valenciana y tiene dos niños. Nunca ha vivido momentos tan íntimos e inolvidables como en el Pirineo aragonés.

Este profesor de la Escuela de Montaña de Benasque, que formó parte el pasado mes de agosto del frustrado rescate de Óscar Pérez en el Latok II, es un explorador de las rutas de hielo que se forman en los grandes macizos del Aneto, el Monte Perdido o el Posets. Tosas empezó con fuerza este año abriendo dos rutas en Pineta.

El 26 de enero conquistó Hechicera (300 metros con una dificultad de IV-5) y dos días más tarde Tei-Chi (450 metros de longitud con una dificultad de IV-5+, 6a, M5). En Hechicera cumplió su sueño. Una pared de 300 metros de columnas de hielo sin asegurar. Cualquier pequeño fallo le hubiera llevado a caer al vacío. "Fui con crampones, piolet y casco. Pero sin cuerda. Y cuando vas sin ella, no te puedes caer. Es el máximo juego en el alpinismo. Buscas el momento muy íntimo donde el montañismo es el movimiento, eres tú y la naturaleza. No hay nada más. Pineta es donde me llena hacer una cosa así. Te sientes integrado en la naturaleza y te sientes muy libre", explica.

Antecedentes

Tosas se quedó embrujado por Tei-Chi y Hechicera desde el 2005. "Entonces se abrió una línea de hielo (Sandra) en medio de las otras rutas. La hicieron Albert Salvadó y Josep María Esquirol". Pero desde entonces, las condiciones del hielo no estaban tan propicias como ahora. "Haciendo una vía de dry-tooling (Brutal Fang de M12+) estas Navidades, me di cuenta que estaban en condiciones excelentes y no dejé pasar la oportunidad. Hechicera estaba a punto", apunta el escalador gerundense.

El 25 de enero Tosas durmió en el refugio de Ronatiza. Ese día inspeccionó el acceso a Hechicera para evitar todo tipo de peligros. "A las seis de la mañana salí con un frontal. Dejé el coche en el Parador y en 40 minutos estaba al pie de la pared". Tanto Hechicera como Tei-Chi están debajo del Soum de Ramon, una mole de 3.259 metros. "Son 500 metros de longitud con 300 de hielo. El guarda del refugio seguía mi progresión. Al mediodía ya había terminado la escalada", recuerda Tosas.

Después se fue a Benasque. Pero sucedió una bonita coincidencia. "Me enteré que Albert Salvadó y Mikel Zabalza querían ir a Pineta. Nos llamamos y quedamos. El objetivo era abrir Tei-Chi". Era el día 28 de enero. Esta línea es muy diferente a Hechicera. "Hechicera está compuesta de columnas de hielo puro. Sin embargo, Tei-Chi comienza con 200 metros de escalada mixta, de roca. Luego llegan los 300 metros de hielo". Estas formaciones son muy peculiares. "Son películas de hielo sobre la pared de cuatro o cinco dedos de grosor. La pared es vertical y te mueves por esa película de hielo. Es difícil de escalar y de un compromiso bastante elevado, puesto que se protegen muy mal".

Peligros

El Valle de Pineta es de los más alpinos del Pirineo. "Hay 2.000 metros de desnivel entre el Monte Perdido y el fondo del valle. Quedan muchas rutas por abrir a mil metros de desnivel del fondo del valle. Arriba hay cascadas de una calidad increíble y que no tienen que envidiar a Canadá o los Alpes", afirma. Las rutas en Pineta son muy comprometidas debido a los aludes. "En el Circo de Gavarnie son similares. Pero Pineta tiene muchísima peligrosidad en la zona baja. Y hay más de mil metros de laderas por encima de los 2.300 metros con unas pendientes muy propicias para que caigan los aludes", afirma.

De los doce años que lleva en Benasque, Tosas nunca había encontrado unas condiciones de escalada en hielo tan excepcionales. "La primavera va a regalar unas impresionantes escaladas en hielo en alta montaña. He visto unas rutas vírgenes en Pineta y Benasque. Pero espero a marzo que baje el riesgo de aludes".