El Real Zaragoza y el Palmeiras hicieron oficial ayer un traspaso de Ewerthon que ya estaba encauzado desde la semana pasada y que supone para el club aragonés un doble alivio. De un lado, ingresará más de un millón de euros (1,2) por un jugador que estaba apartado y que finalizaba contrato en junio. Por otro, se quita de encima el problema en el que se había convertido la presencia del brasileño, cuya relación con los dirigentes zaragocistas hace tiempo que era insostenible. El ariete, que firma por dos años por el Palmeiras y cuyo salario será de 1,4 millones de euros netos, viaja hoy desde Madrid, llega mañana a Brasil y será presentado por la tarde.

Ewerthon firmó ayer su finiquito, en el que estaban incluidas las deudas del club con el brasileño, y el Zaragoza remitió al Palmeiras la documentación para que la operación se pudiera hacer oficial. A Ewerthon se le espera allí con los brazos abiertos, pero también con recelo, ya que se formó en el eterno rival, el Corinthinas, y va a tener muy alto el listón de la exigencia goleadora. "No quería volver al Corinthians. No tengo nada en contra, pero la historia ya acabó allí y la gente recuerda a Ewerthon con 19 años. Ahora, estoy con más experiencia, es otra cosa. Esto será bueno para mí y para el Palmeiras. He oído que hay expactación para mi llegada. Eso está bien", aseguró Ewerthon a Radio Bandeirantes: "Se aprende mucho en Europa, aunque mi estilo de juego es el mismo, con la velocidad".

EN BUENA FORMA Su fichaje tardó muchos días en cerrarse. "Aquí en Zaragoza todo fue complicado, tomó mucho tiempo cerrar la salida, pero agradezco al Palmeiras su interés y voy a trabajar duro", dijo, para añadir que se encuentra en buena forma física: "Estoy bien. Y quien sabe como jugar, lo hace de todos modos"

El punta llevaba desde enero entrenándose al margen y el conflicto con el club alcanzó tal nivel que Agapito Iglesias le exigió a sus agentes que presentaran el contrato con el Palmeiras para que el Zaragoza negociara con la entidad brasileña y que Ewerthon no tuviera la oportunidad de echarse atrás como hizo en verano, cuando el Al-Saad estaba dispuesto a pagar casi ocho millones por él, o en el reciente mercado de enero, con el Betis.