La semana ha transcurrido como una más para la plantilla del CAI Zaragoza, que prepara a conciencia el choque ante el CB Granada con la intención de conseguir la primera victoria de la temporada. Sin embargo, para Pablo Aguilar el encuentro del domingo será especial por dos razones: por su condición de granadino y, también, por tratarse del club que le dio la oportunidad de ganarse un respeto y un hueco en la ACB. "Cuando eres joven y disputas muchos campeonatos, siempre hay amigos tuyos en el equipo contrario, pero nunca he tenido un encuentro como el del domingo. Granada es mi exquipo, el club de mi ciudad, donde está mi casa y, junto con el primer partido que jugué allí ante el Madrid, es el más sentimental de mi carrera", explica el jugador.

Entre llamadas telefónicas, intercambio de mensajes y recuerdos inevitables, Aguilar se ha tomado la semana "como una más". "Trabajamos todos bien para que las cosas no salgan como en Canarias. Sí es cierto que es una semana algo rara por el encuentro del domingo, pero hasta ahora me la estoy tomando como siempre", dice. Aguilar, que apenas lleva unos meses en Zaragoza, reconoce que añora su tierra --"allí está mi familia, mis amigos, mis compañeros de clase, mi gente de toda la vida", puntualiza--, aunque a nivel deportivo dice sentirse "feliz y contento".

APOYO EN LA LEJANÍA Al ala-pívot del CAI le llegan los ánimos a diario desde 759 kilómetros de distancia, la que separa Zaragoza de Granada. "Somos profesionales y tenemos que vivir con esto", aunque reconoce que la ausencia de la gente cercana "se nota sobre todo cuando sales de un encuentro o de un entrenamiento, donde acude toda la familia y la gente que quieres para darte el apoyo. Después de un partido, ver las caras de tu gente o cenar con ellos se nota y te da un puntito de alegría", reconoce.

En su página web, Aguilar, además de su trayectoria profesional, deja clara esa pasión por la familia. En sus fotos más personales se le puede ver junto a sus primos pequeños, sus abuelos, sus padres o sus amigos. Pero también vestido con la equipación del Real Madrid, del Granada e incluso de la selección absoluta días antes de ser descartado por Scariolo para el Mundial.

El jugador, quien apunta a ser una de las promesas del baloncesto español, está aclimatado a Zaragoza y confía en que el CAI consiga la victoria el domingo: "Al equipo lo veo concentrado en el trabajo para mejorar errores y ganar. Si a eso se le unen las mismas ganas e ilusión que ante el Unicaja, tendremos bastante a nuestro favor. Habrá problemas porque el Granada es un equipo de nuestra Liga y ahí ningún partido es fácil, pero tenemos esperanzas", explica.

EQUIPOS ALGO DIFERENTES Respecto a la diferencia existente entre ambos bloques, Aguilar apunta que "el CAI tiene un equipo de muchos jugadores jóvenes que conocen la Liga española y eso es una ventaja para nosotros. El Granada, sin embargo, cuenta con mucha gente de fuera de España que no conoce tanto este baloncesto". Entre esos extranjeros está Joe Ingles, compatriota de Barlow y con el que Aguilar tiene una buena relación. "Hablé con él hace un par de días", señala.

Sin embargo, una vez que los minutos empiecen a correr en el marcador del Príncipe Felipe, no habrá recuerdos ni emociones que valgan, porque Aguilar tiene claro que "una vez que te pones la camiseta y ante tí hay un rival, la meta es jugar y ganar".

Por último, entre recuerdos personales y profesionales, el jugador del CAI recalca que en el CB Granada le aportaron "todo". "Me dieron la oportunidad de jugar en la ACB, de tener minutos, de ser un hombre importante y eso me dio mucha confianza y madurez. Me han enseñado tanto que es algo que no se puede explicar con palabras", comenta un jugador que vive día a día con Granada en el recuerdo.