El 31 de enero el Zaragoza llegaba al Heliodoro sin un ápice de confianza y para iniciar una segunda vuelta en la que tenía que lograr el milagro de la salvación tras arribar al ecuador con 14 puntos. De allí salió con una victoria y con la sensación de que todo iba a cambiar. Lo hizo. Fue el inicio de la reacción, el punto de inflexión. Ahora, se trata de encontrar otro Heliodoro, el momento que gire las tornas. A eso se agarra el vestuario zaragocista, o al menos así lo asegura Ander: "El equipo tiene que encontrar cuanto antes ese momento, como lo vivió en Tenerife. Fue un punto de inflexión y cambiaron las cosas. Lo que tengo en mi cabeza es buscar esas sensaciones con las que acabé aquel día, sentimientos de felicidad, de la percepción de que todo va a cambiar".

La pregunta es si en Bilbao puede ser ese momento, porque el campo es muy difícil de asaltar, ya que el Athletic es fuerte en su estadio. "Vamos a ir allí a tutear al Athletic, a jugarle de tú a tú. Ya en la temporada pasada no perdimos ahí, pero ahora no vamos a no perder, sino a ganar", asegura Ander.

Recuperado de la lesión

El mediapunta aún refuerza más ese mensaje optimista en un momento delicado: "El campo del Athletic es propicio, porque es un buen escenario y es el momento adecuado para ganar. Ellos juegan muy intensos, sobre todo en San Mamés. Los 15 primeros minutos de cada tiempo son fundamentales y si los mantenemos con la puerta a cero podemos sacar algo positivo".

Por convicción, por ganas y por intensidad no debe quedar para que mañana el Zaragoza logre un buen resultado, a poder ser una primera victoria tras seis jornadas sin ganar. Tanto tiempo sin vencer genera ansiedad en cualquier vestuario y el zaragocista no es una excepción: "La ansiedad bien entendida es ganas de vencer, de dar un golpe en la mesa y de encontrar esas buenas sensaciones. Yo con esa ansiedad vivo bien, es autoexigencia y ganas de cambiar esta situación. Bien entendida, es positiva", dice Ander, para el que el parón liguero ha venido fenomenal al grupo y que también considera que el equipo ha hecho más méritos que los que reflejan los tres puntos sobre 18 posibles.

El parón ha servido a Ander para superar una microrrotura fibrilar en el muslo. Ayer y hoy se entrenó con el grupo y también lo hará hoy. Su presencia en el once en Bilbao parece fija. "Me siento bien, con buenas sensaciones. Estoy para ir, para jugar y ya será el míster el que decida si de principio o no".