El Zaragoza había ido a clase durante toda la semana para aprender todo sobre el Athletic. Tuvo varias asignaturas, sobre todo la de Llorente, y gastó el entrenador tiza defensiva para aleccionar a los chicos sobre los grandes peligros de San Mamés. Hubo charlas, vídeos, cambios en la alineación con Pintér como principal protagonista en todos los sentidos. El húngaro estuvo como un pulpo en un garaje y se fue expulsado en el minuto 52. Por darle con la bota en la cara a Llorente, cómo no. De Pintér seguimos sin saber nada bueno. Dejó al equipo con diez pero antes tampoco había sumado para que sus compañeros pensaran que eran once.

El conjunto aragonés olvidó sin embargo estudiarse a sí mismo quizá porque prefiere evitarlo, porque rehúye enfrentarse a la realidad, que le presenta tan deforme y raquítico frente al espejo que le hace insoportable contemplarse. Una de las máximas de Gay era protegerse como fuera durante el primer cuarto de hora. Antes de llegar a ese límite de resistencia, Iraola cogió un rechace y la clavó. En el jardín de infancia te enseñan a defender ese tipo de acciones el primer día, pero nadie acudió a la pelota suelta. A Doblas le dobló la mano el disparo ajustado y el Real Zaragoza se quedó en pañales.

Toquero se creyó lendakari con Ponzio por delante y lo fue. El brioso pero técnicamente limitado delantero rojiblanco recordó a los mejores extremos del mundo y empezó a romper el juguete que Gay tiene en sus manos. Llorente apareció de inmediato, cuando le dio la gana. Le favoreció su racha goleadora que Susaeta bailara a Ander dentro del área y que le pusiera un balón a placer en la frente. El campeón del mundo empujó la bola dentro casi con timidez por la sencillez de la resolución.

El Real Zaragoza tiró la toalla sin haberse duchado. Secó de ideas, de fútbol y de balón deambuló por San Mamés como colista de Primera, donde se va a quedar un buen tiempo si no hasta el término del campeonato. Con uno más, el Athletic no hizo sangre con el resultado. Pocas veces se encontrará con un enemigo tan amable y prefirió meterse en la sauna el resto del partido. Los leones ganaron a media zarpa. Les sirvió con ser cachorros frente a un conejo asustadizo. Tal fue el relax local que Braulio acortó distancias en la última jugada.

La mirada al calendario trae aún peores noticias. Vienen el Baça, luego el Valencia y a continuación Mallorca y Sevilla a La Romareda. ¿Cuándo se producirá la primera victoria? La fractura deportiva y social se agranda a pasos agigantados no porque no haya triunfos, sino porque el Zaragoza da señales de no conseguirlos jamás con una plantilla disminuida. Y habrá noticias sobre Gay. No creo que Agapito reprima mucho más sus deseos de acabar con todo. Ya lo hizo y va a seguir destruyendo lo que se le ponga enfrente. Se va el Zaragoza a Segunda tan pancho. Qué desvegüenza general.

2.- Athletic Club: Iraizoz; Iraola, San José, Ustaritz, Koikili; Susaeta, Gurpegui, Javi Martínez, Muniain (Gabilondo, min.80); Toquero (Ibai Gómez, min.66; Igor Martínez, min.71) y Llorente.

1.- Real Zaragoza: Doblas; Diogo, Lanzaro, Contini, Ponzio; Pinter; Braulio, Gabi, Ander Herrera (Boutahar, min.62), Bertolo (Marco Pérez, min.71); y Sinama Pongolle (Jorge López, min.82).

Goles: 1-0, min.11: Iraola. 2-0, min.23: Llorente. 2-1, min.94: Braulio.

Arbitro: Ramírez Domínguez (Comité Andaluz). Expulsó a Pinter, en el minuto 52, por doble tarjeta amarilla. Además, mostró tarjeta amarilla a los locales Susaeta, Ustaritz, San José, y a los visitantes Ponzio, Diogo, Sinama Pongolle y Braulio.

Incidencias: Unos 36.000 espectadores en San Mamés. Tarde fresca y terreno de juego en buenas condiciones. Séptima jornada de Liga