Unos apuntan frases. "En inferioridad quitar el extremo y jugar 2x2". Otros dibujan un área y marcan el esquema de una jugada. Los hay quienes trazan una portería con sus nueve cuadrantes y anotan en clave. "LI 1ª 7". Pero todos, todos los jugadores del Balonmano Aragón acuden a las sesiones de vídeo con libreta y bolígrafo, como si asistieran a una clase. Ven, observan, escuchan, proponen, apuntan y, antes del partido, dan un último repaso para tener claro qué puede suceder en la pista.

"Mariano nos pasa un informe del rival a principios de semana con la alineación más habitual, los últimos resultados y un scouting de cómo hacen todo", indica Demetrio Lozano, que cree que esta práctica ayuda al jugador "a estar más preparado y conocer mejor los puntos fuertes del rival". Deme ha estado a las órdenes de unos cuantos entrenadores a lo largo de su carrera y cada uno tenía su método. "Tomar apuntes era algo que hacíamos sobre todo con Pastor en la selección. En el Barcelona, por ejemplo, nos daban un informe del rival pero no era obligatorio apuntar. En Alemania la libreta la llevaba el entrenador", recuerda el lateral.

Los porteros son un mundo aparte, también en el vídeo. No suelen ver el mismo que el resto del grupo sino uno específico centrado en los diferentes tipos de lanzamiento del rival. "Suelo dibujar un área y una portería dividida en nueve cuadrantes y cada trayectoria con su número", explica Dani Argüillas. Anotaciones esquemáticas que luego repasa antes de salir a jugar y de las que le da tiempo a acordarse en la pista. "Cuesta un poco pero luego, en décimas de segundo, desde que el jugador se eleva hasta que lanza, da tiempo a pensar millones de cosas".

"Ves acciones generales y luego cada uno nos fijamos en nuestro puesto. Por ejemplo, yo suelo anotar lo que hacen los extremos", explica Amadeo Sorli. Luego hay que salir a la pista y ver la evolución de cada partido. "El cansancio también influye. Los jugadores acaban lanzando a su lado natural. También depende del resultado. El chut más cómodo es cruzar hacia abajo, es el que más fuerte sale, el lanzamiento de seguridad", indica Argüillas.

Ortega utiliza el vídeo como una herramienta más de la preparación del equipo desde el principio. "Lo habitual es hacer tres o cuatro sesiones semanales en grupo. Primero nuestros errores, aunque también vemos lo que hacemos bien, luego sistemas defensivos y después los ofensivos del rival. El último día hacemos un repaso general como recordatorio. De vez en cuando preparamos vídeos de motivación, según las circunstancias", explica.

El vídeo ha evolucionado mucho. "En VHS los entrenadores lo montaban como podían, incluso cortaban y pegaban la cinta con celo", recuerda Deme. Ahora, todos los clubs graban sus propios partidos y los suben a un servidor desde el que también pueden acceder a las grabaciones del resto de equipos. "Utilizamos los tres o cuatro últimos partidos del rival y el de la primera vuelta", indica Ortega. Y los jugadores apuntan.