La suya es una trayectoria futbolística de idas y venidas. Eso sí, siempre en el mismo club y defendiendo el mismo escudo, pero constantemente a caballo entre dos equipos; en medio de dos aguas que, a veces, le hacen desubicarse. Pero en ese paraje intermedio se siente "feliz y contento", aunque no esconde su deseo por encontrar, más pronto que tarde, un punto de equilibrio entre tanto ajetreo: "Me gustaría que llegara ya ese momento de quedarme fijo con la primera plantilla", cuenta.

Tan solo tiene 20 años, pero Jorge Ortí ya acumula minutos en Primera División y, al mismo tiempo, continúa con ese fogueo habitual de todo canterano en el equipo filial. Un filial que ayer empató y que encadena tres jornadas consecutivas en Liga sin perder y en las que Ortí, con tres tantos, se ha vuelto a aliar con el gol: "Espero seguir la racha porque he estado mucho tiempo sin ver puerta y lo necesitaba. Soy consciente de que para estar con el primer equipo antes tengo que demostrar cosas en el Zaragoza B. Sé que tengo que destacar, que tengo que marcar goles porque para eso soy delantero, pero no siempre es todo tan fácil y tan bonito, porque el fútbol te da estas rachas. No quiero tomármelo como una presión, porque entonces las cosas no salen", explica.

El aficionado de La Romareda apenas ha disfrutado de su fútbol; le conoce por pequeños destellos en los últimos minutos de algún encuentro. Y de eso hace mucho ya. Lo cierto es que el planning de entrenamientos y partidos de Ortí podría decirse que es un rompecabezas cada semana.

Situación difícil

Habitualmente, entrena con el primer equipo, pero pocas veces va convocado por Jiménez y, cuando lo hace, rara vez juega. En esta situación, demostrar su calidad como futbolista se reduce cada fin de semana a los partidos con el filial. Y a veces le cuesta. "Estar con el primer equipo es imprescindible para mí, pero es difícil a veces acoplarme al B, con quien solo entreno los sábados y juego los domingo. No es fácil porque no llegas sabiendo todo del rival, ni habiendo practicado las jugadas y entonces me tengo que reenganchar siempre", explica.

De ahí que Ortí, durante los últimos meses, haya pasado desapercibido sobre el césped con la camiseta del filial. Sin dar que hablar. Hasta hace unas semanas, cuando volvió a colar balones en el fondo de la red. "Ya me tocaba", matiza el aragonés, a quien la destitución de Álex Monserrate le pilló por sorpresa: "No me lo esperaba".

La llegada al banquillo de Jesús Solana no ha hecho más que reafirmar al jugador en su propósito de destacar con el Zaragoza B, ya que el técnico le ha pedido al canterano lo que a todos los jugadores que desean estar un nivel por encima: respuestas para llegar al primer equipo. "Quiere que reaccione en forma de números y sé que mi mejor moneda de cambio son los goles", afirma. Ortí está obligado a destacar. Y lo sabe.