Las paradas de David de Gea y la reivindicación goleadora de Aritz Aduriz, marcando en el único disparo a puerta de España en todo el partido, salvaron a la Roja de la derrota en Udine ante Italia, pero no de una imagen irreconocible (1-1). España extiende una imagen por mejorar en partidos amistosos. Alejada de la tensión necesaria para mostrar su verdadera cara, en fechas que siempre parecen incómodas para jugar. Provocan el enfado de un hombre tranquilo como Vicente del Bosque. No hay espacio para la selección y cualquier encuentro incomoda.

La primera parte de la Roja fue de las peores que se recuerdan en la exitosa era Del Bosque. Sin posesión ni muestras de calidad, dominada por Italia y en pie gracias a las intervenciones de un inconmensurable De Gea, titular por Casillas. Del Bosque tuvo que dar un toque de atención en el descanso porque en la reanudación España, sin mejorar su nivel, cambió de actitud. A pesar de ello, y tras varios paradones más de De Gea, fue Italia la que se adelantó en el minuto 67 con gol de Insigne. España igualó en una falta botada por Cesc, que remató Morata, rechazó Buffon y Aduriz fusiló.