El fútbol no profesional está marcado por la incertidumbre. La Segunda División B da el pistoletazo de salida este fin de semana; sin embargo, los equipos sufren aplazamientos por positivos y no ven claro el inicio de la temporada. «Yo hasta que no pite el árbitro no me fío», asegura Jaime Molina, técnico de la SD Ejea, que cumple su cuarto año en la categoría de bronce. El equipo de las Cinco Villas arranca el domingo frente al Tudelano (12.00 horas) y, por el momento, es el único de los tres clubs aragoneses que podrá empezar en la fecha estipulada.

Son el CD Ebro y la debutante SD Tarazona quienes han visto aplazados sus encuentros. Los arlequinados preparaban «el jueves por la mañana el partido del domingo ante el Logroñés y esa misma noche avisaron de que no se podrá jugar», explica Sanlúcar, entrenador veterano en la categoría. El equipo debutante, por su parte, acepta que hay que «adaptarse a la situación que vivimos», según explica el míster, David Navarro. El cuadro turiasonense debería haberse medido este domingo al Osasuna B, pero deberá esperar una semana más para bautizarse.

«El debut lo afrontamos con ilusión, con ganas de que llegue», asegura Navarro, aunque también «con toda la humildad del mundo, como no puede ser de otra forma por parte de un equipo recién ascendido». El técnico, por contra, afirma que el equipo es «ambicioso» y que quiere «competir cada partido». Este retraso en el inicio de la Liga para ambos equipos aragoneses puede venir bien para perfilar aquellos detalles que no se han podido afinar durante la pretemporada por falta de tiempo.

Pero no es esta la opinión de Sanlúcar, por parte del CD Ebro: «A nivel deportivo no nos ha gustado, evidentemente queríamos empezar la competición como la teníamos preparada, estábamos listos para el partido del domingo», asegura. Además, el míster está descontento con la actuación de las autoridades. «La gestión por parte de no sé quién no ha estado bien, desde hace unos días ya conocíamos la petición del Logroñés de suspender el partido, que nos llegue la resolución el jueves a las once de la noche… Todo mal e incluso raro», afirma contundente el entrenador al pronunciarse sobre el asunto, aunque asegura que «lo más importante es la salud de los jugadores o cuerpo técnico del Logroñés que puedan estar infectados».

Por el momento, la SD Ejea es el único equipo de la comunidad que sigue adelante en esta «temporada de muchas incógnitas», tal y como la describe Molina. Para esta, el objetivo no puede plantearse como cada año. «No es una Liga normal, tenemos que empezar lo más fuerte posible porque en 18 partidos prácticamente se ha acabado, buscamos estar al mayor ritmo posible desde el primer partido, si no perderemos mucha ventaja con respecto al resto. Vamos a pelear al máximo desde el primer minuto», asegura el técnico, que llegó a finales de agosto al banquillo.

«La plantilla es prácticamente nueva, me he sentido muy a gusto con ellos, arropado, hemos hecho muy buen trabajo a lo largo de la pretemporada, se ha adaptado a la idea de juego que tengo», recuerda, aunque ha habido un golpe duro. En el encuentro de la Copa Federación contra el Llagostera se lesionó Miguel Linares, que «además de ser un gran jugador, dentro del vestuario es una pieza insustituible», confiesa Molina.

Cada uno con sus características, los equipos comenzarán tarde o temprano la Liga. El Tarazona impondrá su modelo de juego «cuando se pueda», asegura Navarro. Pero el equipo tiene en cuenta todas las opciones: «La pelota es la que te ordena, hay que tener recursos para cualquier situación», concluye. Por su parte, el Ebro no tiene ambiciones «más allá de una semana». «Vamos a preparar cada partido para ganarlo, para estar en las mejores condiciones posibles y si somos capaces de tener regularidad a ver dónde nos pone nuestro esfuerzo, nuestro trabajo y nuestra capacidad», sentencia Sanlúcar teniendo en cuenta la incertidumbre que provoca la situación sanitaria.