De forma inesperada, en mitad de la calma, se desató la locura. «Le llamamos de la Fundación Princesa de Asturias...» y, a partir de ahí, el teléfono de Teresa Perales no dejó de sonar. Cientos de llamadas, más de medio millar de whatsapps sin poder responder, centenares de mensajes en Twitter, entrevistas para medios de toda España... Todo el mundo quería felicitar a la nadadora zaragozana, Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2021. Uno de los pocos reconocimientos, si no el único, que le quedaba por conseguir a esta deportista de sonrisa permanente que acumula medallas olímpicas como si tal cosa.

Abrumada y agradecida, con una sonrisa más radiante que nunca, Teresa Perales casi flotaba. Es la primera aragonesa que lo consigue en la categoría de deportes a título individual, la primera deportista con discapacidad en ser reconocida, la séptima mujer. Su figura rebosa méritos, destaca como símbolo. Esta tercera nominación llegó de la mano de la periodista Gloria Fernández-Lomana, miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2021. El jurado, presidido por el exatleta Abel Antón, consideró que «su figura reúne de manera ejemplar los más admirables valores deportivos» y por ello le concede un galardón con el que «se reconoce el esfuerzo y la capacidad de superación de todo un colectivo en el mundo».

Su palmarés es casi infinito. Dentro y fuera de la piscina. Nacida en Zaragoza hace 44 años, Perales perdió la movilidad en las piernas a los 19 por una neuropatía. Su último día en pie fue para celebrar la Recopa del Real Zaragoza. La zaragozana perdió la movilidad pero no la energía, ni la vitalidad, las ganas de hacer cosas. Desde hace 20 años colecciona medallas olímpicas, en Europeos y Mundiales, ha escrito libros, ha sido pregonera del Pilar, ha sido diputada en las Cortes de Aragón, ha tenido un hijo, con el que ahora disfruta todo el doble. Ha sido elegida por los lectores de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN como Aragonesa del Año en la categoría de deportes (2002) y galardonada como Aragonesa del Año (2013).

El palmarés

Ayer recordaba sus primeras brazadas con chaleco salvavidas, 25 años atrás. De niña hizo kárate y le aburría la natación, pero a partir de su enfermedad descubrió la libertad del agua. En 1998 ya estaba triunfando en los Mundiales y ha estado también en los del 2002, 2006, 2015, 2017 y 2019. Ahí acumula 22 medallas, 4 de oro, 10 de plata y 8 de bronce, además de cinco récords del mundo, dos en piscina larga y tres en piscina corta. Un año después, en 1999, hizo su debut en los Campeonatos de Europa, participando en los de 2001, 2003, 2011, 2014, 2016, 2018 y, el último, hace nada, en Madeira, donde ha sufrido una luxación de hombro que le tiene el brazo izquierdo en cabestrillo. En Europa ha conquistado 44 medallas, 12 oros, 21 platas y 11 bronces.

Su leyenda se agiganta en los Juegos Paralímpicos. Desde el 2000 no se ha perdido una cita, ha estado en Sídney, Atenas, Pekín, Londres, Río de Janeiro y ya tiene Tokio en la cabeza, incluso piensa también en París 2024. En la cita por excelencia del deporte se ha colgado 26 medallas, 7 oros, 9 platas y 10 bronces. Su reto es superar las 28 preseas de un gigante de la natación, Michael Phelps, ya retirado. Perales domina todas las pruebas y distancias, se atreve con todas las disciplinas, triunfa en todos los estilos.

Eso en el agua, donde su carrera parece no tener límites. A sus 44 años no solo no piensa en la retirada sino que todavía sueña con más y más medallas, «lo único que depende de mí», dice, de su esfuerzo, de su sacrificio, eso que nunca falta en su vida. Fuera de la piscina son todavía más los premios, reconocimientos, galardones que acumula también desde hace casi 20 años. En el año 2000 recibió la medalla al Mérito Deportivo del Gobierno de Aragón y, en el 2004, la del Ayuntamiento de Zaragoza. Entre medias, en el 2002, los lectores de este diario hicieron que fuera Aragonesa del Año en deportes.

Reconocimientos

En 2008 fue nombrada Hija Predilecta de la ciudad de Zaragoza y recibió la medalla de Defensora y Heroína de Zaragoza de la Fundación Los Sitios. En 2009 se le concedió el premio Deportista a emular de la Fundación Pilates y estuvo nominada en los premios Laureus. El 2012 fue un año grande en cuanto a galardones. Pasó a ser miembro de la Real Orden al Mérito Deportivo en categoría de Gran Cruz (antes lo fue de Oro y Bronce), fue pregonera de las fiestas del Pilar, nombrada mejor Deportista Aragonesa por la Asociación de la Prensa Deportiva de Zaragoza, Joven Cofrade de Honor por la Cofradía del Cava, recibió el premio Club de las 25 y el premio Extraordinario Averroes Ciudad de Córdoba.

Un año después, 2013, fue nombrada Aragonesa del Año por este diario, recibió el premio Clara Campoamor del Ayuntamiento de Madrid, fue elegida mejor Deportista Aragonesa 2012 en la XVI Gala del Deporte celebrada en 2013. En 2016 recibió de manos de los reyes el Premio Nacional del Deporte Infanta Sofía y, en 2017, la Medalla de Oro al mérito en el trabajo 2017. Ese mismo año fue también nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad Miguel Hernández de Elche.

Quedaba el Princesa de Asturias, que se le resistía. Había sido finalista dos veces, 2013 y 2016, en sendas candidaturas presentadas por las Cortes de Aragón y Vicente del Bosque, respectivamente, pero el galardón le ha llegado a la tercera, cuando no lo esperaba, cuando ni sabía que estaba nominada.

Teresa Perales no ha sido solo una deportista. Inquieta por naturaleza, no para de hacer cosas, de ponerse retos. En 2003 consiguió un escaño en las Cortes de Aragón con el PAR. Tres años más tarde fue nombrada Directora General de Atención a la Dependencia y, en noviembre de 2007, fue presentada por el PAR como cabeza de lista para las elecciones generales de 2008 por Zaragoza. Después fue también presidenta de las juventudes del Rolde Choben y en 2011 fue la número 7 de las listas al Congreso de los Diputados con la coalición PP-PAR. Todavía en una nube, sin poder responder a tanto cariño, Perales ya piensa en la siguiente brazada.