El trazado de Motorland Aragón, indudablemente, es uno de los más seguros del mundo. De hecho, tiene el nivel A de homologación y supera con creces todos los estándares impuestos por las diferentes federaciones internacionales, pero el riesgo siempre existe en competiciones de motor y, por desgracia, el accidente mortal de Hugo Millán no es el primero que ha vivido el trazado alcañizano desde 2009, cuando abrió sus puertas, aunque sí que es el primero de una competición de alto calado internacional, por lo que su trascendencia y repercusión a nivel mundial ha sido mayor.

En el abril de 2012, un piloto aficionado italiano, cirujano de 42 años, tuvo un accidente en una tanda organizada por el circuito y murió en el hospital de Alcañiz. El fallecido chocó con un corredor, sus respectivas motos y ellos mismos salieron despedidos y la moto del segundo piloto impactó con el italiano, que quedó inconsciente. Este fue el primer deceso que tuvo que lamentar Motorland Aragón desde su inauguración.

En el 2014 tuvo lugar un suceso similar. Un piloto aficionado, de 41 años y vecino de Barcelona, murió a causa del impacto de una motocicleta, también en una tanda de aficionados. Después de un bloqueo de la rueda delantera, la moto continuó deslizando, una imagen habitual en el motociclismo, pero el vehículo chocó contra el piloto fallecido, que se encontraba trazando la primera curva. Fue trasladado en estado grave al hospital de Alcañiz, pero terminó falleciendo también.

El último caso tuvo lugar en 2019. Víctor Arturo Vargas Lucas, de 41 años y procedente de Madrid, que participaba en la categoría Open EasyRace del Campeonato de España, una categoría aficionada pero que permite competir en condiciones similares a las carreras profesionales. murió tras otro accidente. El madrileño también fue llevado de inmediato al hospital de Alcañiz, pero fue derivado al Clínico de Zaragoza, donde murió. El accidente se produjo en la carrera del sábado y finalmente falleció el lunes 2 de septiembre a causa de las heridas.