Óscar Sánchez, aficionado, llegó a la Plaza de España junto a su cuadrilla (seis en total) y aparcó la moto, justo después de que terminase la clasificación de MotoGP, la categoría reina. Lleva viniendo a Alcañiz y a Motorland desde Vila-Seca y Salou desde el 2010, desde la primera edición de MotoGP en el trazado aragonés. No ha fallado nunca, adora el circuito y el ambiente, y es uno de esos aficionados incondicionales que han visto cómo era Alcañiz sin pandemia y cómo está ahora.

«Ahora se lo decía a mi pareja, que es la primera vez que viene y por tanto ella no ha visto lo que es esta plaza, que es muy diferente a lo que he vivido yo», explica. Aun así, reconoce que «no esperaba tanto ambiente, si bien no hay tampoco tanto como nos gustaría». «Seguro que al año que viene va mucho mejor», desea.

Alcañiz, para Óscar y su grupo, es «el gran premio que más nos gusta, somos unos fijos, sobre todo por la cercanía de la gente y la carretera, ya que no nos cansamos mucho porque tenemos poco más de 100 kilómetros hasta aquí», explica Sánchez.

Ahora bien, sí que lamenta que por la pandemia no han podido acudir más días a la localidad turolense: «Nos hubiese gustado venir más tiempo, pero está todo con el covid como está», subraya Óscar. De todos modos, «esta zona la conocemos bastante y no nos ha hecho mucho falta más para venir aquí otra vez», agrega.

Además, no solo visitan Alcañiz y el circuito de Motorland, ya que duermen en Valderrobres: «Estamos en una casa rural. El alojamiento lo hemos tenido muy bien porque tenemos una amistad con una persona que vive allí y nos la ha alquilado y a un precio tremendo», concluye Óscar Sánchez. 

«Estamos trabajando al máximo de lo posible»

El Café-Bar Venecia, en pleno centro de Alcañiz, no para ni un segundo. Un viaje tras otro de la barra a la terraza, de la cocina al mismo destino y después, el de vuelta. El de este sábado fue un día muy intenso, tanto que «estamos trabajando al máximo de lo posible», explica Joaquín Guerrero, su responsable. En su caso, ha notado que «hay gente, pero no tanta como antes», pero también se muestra muy contento porque, a diferencia por ejemplo del sector hotelero y de alojamientos turísticos, en su caso que haya público o no en Motorland sí que marca la diferencia de cara a todo el fin de semana.

Además, Guerrero explica un caso curioso: «Esperábamos menos gente, pero es extraño porque se han juntado las no fiestas con la MotoGP. Se está mezclando la gente del pueblo o la que viene para estar con la familia o amigos y las personas de MotoGP, por lo que es una locura», relata.

Joaquín Guerrero, este sábado delante de la abarrotada terraza del Venecia. Jaime Galindo

En definitiva, que haya vuelto el ambiente a las calles de Alcañiz por el regreso del público, aunque no sea al completo, «se nota positivamente», pero también puntualiza que «la pena es no poder estar más, sobre todo por la noche, porque hay que cerrar a las 00.30 horas». Aparte, también se está notando negativamente que «hay muchas personas que vienen por la fiesta y este año no hay por la pandemia».

De todos modos, el Venecia da servicio a 20 mesas de terraza (han ampliado seis para este fin de semana) con capacidad máxima de 80 personas más lo de dentro del establecimiento, que tiene una capacidad para otras 40, por lo que en su caso está casi al 100% siempre. 

«El año pasado fue mejor porque hubo dos carreras»

Si los bares y restaurantes dependen muchísimo del público que asista y cuanto más venga y más horas se pueda abrir mejor, en el caso de la oferta de alojamiento de Alcañiz la película cambia bastante. Es limitada, por lo que generalmente está reservada a los propios equipos del campeonato de MotoGP, que son fijos en estos establecimientos desde hace muchos años, por lo que es el sector al que menos le afecta que haya o no personas en las gradas de Motorland.

Alberto Meseguer gestiona el Aparthotel Meseguer, que cuenta con once dormitorios de entre una y dos habitaciones y que es uno de esos alojamientos dedicados solo a los equipos del Mundial «salvo por unos chicos que vienen desde el primer año aquí». Se encuentra en la parte más alta de Alcañiz y es un lugar tranquilo y situado en un enclave estratégico.

Alberto Meseguer, en el restaurante del Aparthotel Meseguer. Jaime Galindo

En su caso, reconoce, y únicamente refiriéndose al hotel, «que haya público o no da igual, incluso el año pasado fue mejor porque hubo dos grandes premios». Ahora bien, en cuanto a la cafetería y el restaurante «sí que habíamos echado de menos al público». Era una fuente de ingresos extra que el año pasado no pudieron tener por disputarse las carreras a puerta cerrada. Una cosa por otra al final.

También reconoce Alberto Meseguer que «se notan las limitaciones de aforo», porque siguen dando muchas comidas y cenas pero sin poder albergar a tanta gente, pero en general «estamos muy contentos». «Teníamos mucha incertidumbre porque era un reto muy grande por la pandemia, pero estamos muy contentos», finaliza.