No hay excusas. El tiempo corre irremediablemente y, aunque todavía se puede caer en la tentación de pensar que queda mucha Liga para ir recortando puntos con la zona más noble de la tabla, el Real Zaragoza debe dar un paso al frente y confirmar sus buenas sensaciones. Porque de eso no se vive en una categoría tan dura como la Segunda División y sí de puntos en el casillero. Y también, como bien sabe el club aragonés, si se entra en una espiral de negativismo y de derrotismo, es muy difícil salir de ahí.

Así que el conjunto aragonés debe aprovechar que regresa a casa este sábado ante la Real Sociedad B (18.15 horas, #Vamos) después de dos salidas y continuar con la buena línea mostrada en esos duelos a domicilio , en los que ofreció, durante muchos momentos, minutos de lucidez solo detenidos por la falta de puntería, el gran mal de este Real Zaragoza.

Cada vez se nota más la impronta de Juan Ignacio Martínez, un técnico que sigue aprendiendo de sus jugadores y engranando piezas. Al contrario que en las primeras jornadas, cada vez la vocación es más ofensiva, con más peso de la verticalidad y de la presión alta, aspectos «innegociables» para el técnico, como él mismo recalcó en la previa. Cada vez va a más el Real Zaragoza en su juego y en la capacidad de generar ocasiones, que fue precisamente uno de los aspectos más criticados en pretemporada y en la primera jornada frente al Ibiza, pero una vez que parece subsanado ese aspecto, queda que la bolita bese el fondo de la red.

Tampoco se queda atrás el reto defensivo. Falta que la zaga termine de cerrar las vías de agua que posee. Se han recibido dos goles a balón parado (Cartagena y Fuenlabrada) y, además, solo logró mantener la portería a cero contra el Ibiza. Ese dato tiene otra lectura, que los blanquillos aún no han empezado un encuentro por delante en el electrónico, dificultando sobremanera las victorias.

El rival, de todos modos, parece de cara al exterior que puede ser el idóneo para romper con todos esos maleficios, pero la Real Sociedad B es un lobo con piel de cordero. La gran garantía es Xabi Alonso, un genio del fútbol que está trasladando toda su filosofía a un equipo que hace ya días que interiorizó su idea. También se ha mostrado como un equipo sólido atrás y con buen trato de balón y, aunque también está sufriendo de cara a la meta rival, posee futbolistas de calidad como el internacional sub-21 Karrikaburu, Luca Sangalli o el zaragozano Roberto López.

Cambios en el once

En cuanto a la alineación, el lateral derecho y la titularidad de Vada copan las dudas de Juan Ignacio Martínez. Las opciones para la defensa son Francés, Lluís López y Ángel López, pero para ese parche parte como favorito el internacional sub-21. Viene, precisamente con la selección, de jugar ahí, de anotar un gol, de ofrecer un gran nivel y debutó en el Real Zaragoza en ese puesto, en Lugo. Así, Lluís López volvería al eje de la zaga.

Y queda la inclusión o no de Vada. El argentino ha llegado y besado el santo, con dos goles en sendos encuentros y siendo un futbolista participativo, dinámico y con llegada a la portería rival. Sin embargo, su mayor problema es que, si no hay cambio de sistema, ni Francho ni Zapater han ofrecido un nivel pobre, tanto como para que se merezcan apartarles del once. El resto seguirá igual.