«Robres es un pueblo futbolero, lo ha sido siempre», afirma Miguel Ángel Lacruz, presidente del club del municipio. Los datos así lo avalan. De los pocos más de 500 habitantes censados (aunque en invierno viven menos) 200 son socios del equipo, que actualmente se encuentra en Tercera División. Solo el pueblo de Anguiano (La Rioja) lo supera como la localidad más pequeña con un equipo en esa categoría.

«Aquí se vive el fútbol de una manera especial. La gente está volcada con el club», continúa Lacruz. Y el equipo, dentro de sus limitaciones, está respondiendo. El Robres comenzó la competición como la posible cenicienta del grupo y lejos de eso, pronto se convirtió en el equipo revelación. A pesar de haber atravesado un bache tras un gran inicio, ahora mismo es noveno, en la zona templada de la clasificación. «El comportamiento de los chavales a nivel personal y de grupo es de diez, una maravilla. No se les puede pedir más», asegura el presidente.

Aunque la mayoría de la plantilla del Robres no es originaria del municipio, han sabido captar a la perfección lo que significa el fútbol para el pueblo. Buena culpa de ello la tiene Fran Barrio, carrilero izquierdo del equipo, que es uno de los dos jugadores que sí que son de Robres. «Intento trasmitir a mis compañeros la pasión que se respira por el fútbol», explica Barrio, de 21 años. 

El futbolista tuvo que formarse en equipos de Huesca capital ya que el Robres no cuenta con categorías inferiores, pero en cuanto tuvo la oportunidad de recalar en el equipo de su pueblo no lo dudó un instante. «Para mí es un orgullo vestir esta camiseta. Es mi tercera temporada y espero que sean muchas más», afirma.

Y como no podía ser de otra manera, lo que más destaca Fran es la afición del equipo. «Haga sol, frío o llueva la gente no duda en venir a San Blas. Animan constantemente y ponen su mejor cara sea cual sea el resultado», señala el joven futbolista.

El crecimiento del Robres, ahora filial del Ebro, se explica gracias a la gran masa social que tiene. Además el club cuenta ahora con un equipo B en el que juegan más chavales del pueblo y alrededores que sueñan con llegar al primer equipo. «Mientras quiera la gente, en Robres siempre habrá fútbol», finaliza orgulloso el presidente.