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El Periódico de Aragón

Una exótica experiencia

El emir taustano del fútbol sala

Félix Pellicena es un clásico de los banquillos aragoneses que en 2016 se lanzó a la aventura de dirigir en Kuwait y en Emiratos Árabes Unidos. «Cuando llegué, esto me pareció otro planeta», dice el técnico

Pellicena, el tercero empezando por la izquierda de la fila superior, celebra junto a sus jugadores el pase a la final de la Copa. Servicio Especial

El nombre de Félix Pellicena es de sobra conocido en el mundo del fútbol sala aragonés. Desde la década de los 80, el técnico, natural de Zaragoza pero afincado en Tauste desde hace muchos años, se ha sentado en numerosos banquillos de la comunidad. Comenzó en las categorías inferiores del San Valero, estuvo casi 20 años en el Pinseque, en División Plata, dirigió al Ebro Sala, en dos etapas hizo lo propio con el conjunto de su pueblo y fue durante cuatro temporadas seleccionador aragonés en categoría sub-20. Y en todos sus equipos dejó huella por su intensidad y energía. Entonces, en el año 2016, se le presentó la oportunidad profesional de su vida. 

«A raíz de Luis Fonseca, amigo mío y seleccionador de Kuwait, me llegó la posibilidad de acudir a ese país a entrenar», explica el taustano, que a pesar de lo exótico y complicado del reto, no se lo pensó dos veces. El entrenador compaginaba el fútbol sala con su empleo como comercial ligado a la construcción, por lo que la crisis financiera de hace unos años le afectó de lleno. «Era una decisión arriesgada por lo nuevo que sonaba todo, pero estaba seguro de que era la correcta. Las condiciones que me ofrecían eran muy buenas», confiesa el aragonés, que hizo sus maletas y se lanzó a la aventura.

"La marca España vende mucho aquí"

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Los primeros días en Kuwait fueron duros para él, ya que el choque de culturas fue tremendo. «Cuando llegué aquí, no es que pareciera que había cambiado de país, parecía más un cambio de planeta», reconoce entre risas Pellicena. La primera barrera era la más evidente, el idioma. «No sabía mucho inglés y evidentemente árabe tampoco, por lo que tuve que estudiar mucho», reconoce el entrenador. Pero el lenguaje del fútbol sala el taustano lo conoce a la perfección y, ya en su primer equipo en tierras asiáticas, el Qadsia, dio muestras de su buen hacer. Ese desempeño le ha hecho recalar en hasta cinco equipos en este periplo, divididos entre Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. Con su actual club, el Al Arabi, acaba de proclamarse subcampeón de la Copa de Kuwait, haciendo un gran torneo. «Hemos ido eliminando a rivales superiores pero en la final, aunque peleamos, no pudimos llevarnos el trofeo. Nos tocó contra el más poderoso, como un Manchester City repleto de millones», asegura el técnico.

Plenamente adaptado

Con cerca de 6 años ya en Oriente Medio, Pellicena analiza las costumbres de la cultura musulmana. «La religión es intocable. Hay que parar entrenamientos y los jugadores deben hacer el Ramadán», afirma el aragonés, que sin embargo se muestra completamente adaptado. «La hospitalidad que han tenido conmigo ha sido brutal desde el primer día. La marca España aquí vende mucho. Tienen mejor imagen del país que la que tenemos nosotros mismos», reflexiona Félix, que no coincide con la valoración que se hace de la cultura árabe desde Europa: «Cada día avanzan más y son más abiertos, al menos eso es lo que me ha tocado vivir a mí».

Félix posa con la camiseta de unos de los clubs que ha dirigido. Servicio Especial

Aunque confiesa encontrarse muy a gusto, el técnico, a sus 56 años, pone fecha de caducidad a su exótica aventura. «Al final la familia, mi mujer, mis hijos, los amigos... tiran mucho. Y son demasiados meses separados», señala el técnico, que cree que su actual club será el último en su etapa por Asia. «Me quedan dos años de contrato y no creo que siga mucho más, pero son un grupo joven con potencial que pienso que pueden crecer mucho todavía», subraya Félix Pellicena, un aragonés satisfecho de poder estar viviendo esta experiencia en su vida y que, una vez finalizada la temporada, regresa esta semana a Tauste para reencontrarse con los suyos.

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