Eduardo Santas no se ha despertado del sueño vivido en el Mundial de Canadá, en el que se alzó por fin con el oro en la prueba contrarreloj, además del bronce en la de ruta, en la categoría de discapacidad C3. Un oro que el de Tarazona no se esperaba. "Estoy realmente feliz, no me esperaba este triunfo. Sabía que podía quedar arriba entre los mejores, pero no me esperaba conseguir ser primero. Todos los rivales tienen mucho nivel y ser campeón del mundo es muy complicado", reconoce el ciclista, que consideraba que tenían mayores posibilidades los ingleses Graham y Watson, o al anterior campeón de la contrarreloj en la pasada edición en Portugal, el francés Florian Bouziani a los que "les pude ganar por muy poco".

De hecho, en la competición en la que logró el bronce, la prueba en ruta, el aragonés tuvo que disputar un sprint por la valorada tercera presea. "Estuvimos toda la carrera intentando adelantarnos. Se fueron dos corredores y quedamos un grupillo atrás. El último sprint fue muy duro, pero me llevé la medalla", matiza.

Además, Santas subraya que estuvo entrenando durante todo el año y que, para preparase correctamente para el Mundial, se fue a Sierra Nevada para entrenar allí durante todo el mes de julio. "Me fui al Centro de Alto Rendimiento en Sierra Nevada, estuve muy a gusto, hay menor temperatura, pero mayor altitud. Fue en el último lugar donde entrené antes de viajar a Canadá", valora el ciclista, que cree que está preparación repercutió de manera positiva en su salud pues el propio aragonés explica que "no he tenido ningún problema de salud y he llegado en una gran forma".

No obstante, el sueño realmente comenzó con su pasión por el ciclismo cuando era apenas un niño. Mientras seguía pedaleando y disfrutando de la disciplina, el aragonés sufrió una hemiplejia tras una encefalitis por una complicación de la varicela con 4 años. Esta enfermedad se caracteriza por paralizar la mitad del cuerpo especialmente extremidades, aunque también pueda afectar a los hemisferios del cerebro. "Se me paralizó todo el lado derecho, eso se queda para siempre porque son zonas neurológicas que se deben de quedar muertas". Aún así, esto no frenó su pasión por la bicicleta. Al contrario, fue el momento en el que empezó a despegar. "Nunca me impidió nada, desde los 8 años he competido en ciclismo normal, porque siempre he tenido mucha tradición de este deporte y cuando fui mayor de edad empecé con el ciclismo adaptado", remarca. 

"Sabía que podía quedar arriba entre los mejores, pero no me esperaba ser primero"

Eduardo Santas - Ciclista aragonés

Por otro lado, el ciclismo en pista es otra de las grandes pasiones de Santas. En esta modalidad los competidores recorren un velódromo ovalado con una longitud de 250 metros. El aragonés no puede elegir entre sus amores. "Me gustan las dos por igual, me encanta combinar ambas disciplinas y por suerte he conseguido medallas tanto en la modalidad de carretera como en pista. Así que no tengo ninguna preferencia", destaca entre risas el turiasonense.

Finalmente, Santas, que ya sabe lo que es competir a sus 35 años de forma internacional, pues participó en el Mundial de ciclismo adaptado de Aguascalientes en México en 2014, donde se alzó con la prueba de velocidad por equipos C1-5. También viajó hasta Brasil para los Juegos de Río 2016, primera cita paralímpica de su carrera en la que ganó el bronce en la misma categoría de velocidad que ganó en México. En sus segundos Juegos Paralímpicos en Tokio 2021, logró dos diplomas olímpicos, pero no pudo ganar la medalla. Ahora, viviendo una segunda juventud, Santas se siente liberado. "Llevaba años intentando ganar. Siempre me quedaba cerca con platas y bronces y ya pensaba que no lo iba a conseguir. Ahora quiero ir al Mundial de Pista en Francia en octubre y querría clasificarme para los Juegos de París 2024", acaba.