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El Periódico de Aragón

El Gran Premio de Aragón

Alcañiz recupera la normalidad y la sonrisa en su fin de semana fetiche

"No queda una habitación disponible en 100 kilómetros a la redonda», afirma su alcalde, Ignacio Urquizu, en un día en el que el ambiente de la localidad turolense está recordando a las mejores ediciones del GP de Aragón, aunque con menor afluencia de público

Panorámica de la plaza de España de Alcañiz durante la tarde del sábado ANGEL DE CASTRO

Si el 2020 fue un año de abstinencia y el 2021 la ciudad rugió a medio gas por las restricciones, el Gran Premio de Aragón de 2022 debía ser el de la vuelta a la normalidad tras la pandemia. Y así lo está siendo. Alcañiz vuelve a sonreír y sus calles han recuperado la estampa que convierten a la localidad turolense en el capital mundial del motor durante el fin de semana en el que MotoGP aterriza en tierras turolenses.

Si bien es cierto que los visitantes no se acercan en número a los que llegaban en masa la pasada década, la pasión de los amantes de las dos ruedas permanece intacta. Además, viniendo de donde venimos, la ciudad parece saborear de manera especial el ambiente festivo que recorre cada rincón de Alcañiz. Las mascarillas ya no ocultan las sonrisas del gentío que vuelve a disfrutar del tremendo ruido, del bullicio y del olor a gasolina.

Los aficionados a las dos ruedas, reunidos en la plaza 3 de marzo ANGEL DE CASTRO

El menor número de público hace más agradable la estancia de los que sí se han decidido a acudir a la localidad, disminuyendo las aglomeraciones y los tiempos de espera. Si por la mañana la actividad estaba en el circuito mientras los comercios, bares y restaurantes tenían tiempo de prepararse para lo que les venía, ya de cara al mediodía, y con la finalización de los entrenamientos, Alcañiz comenzaba a calentar motores.

El ambiente festivo ha regresado a la localidad y ha hecho olvidar las ediciones en pandemia

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Era difícil, pero no imposible, encontrar alguna mesa para comer sin reserva en las cientos de terrazas habilitadas. Ya con las fuerzas repuestas, comenzó la acción. «Es un placer volver a ver así Alcañiz», confiesa el alcalde de la localidad, Ignacio Urquizu. «El año pasado tuvimos que tomar las medidas de control y ahora está siendo todo mucho más natural», añade el primer edil, que subraya la dificultad para encontrar alojamiento: «Me dicen que no hay una habitación disponible en 100 kilómetros a la redonda y hay gente yéndose a dormir a Tarragona».

Un grupo de jóvenes posa en la plaza de España de Alcañiz ANGEL DE CASTRO

Los espectáculos con música y DJs, ausentes hace 365 días, volvieron a ser los puntos de encuentro más multitudinarios. No hubo esta vez el tradicional escenario de la Plaza de España, aunque sí que había una pantalla gigante desde la que se puede seguir en directo todo lo que pasa en el circuito. Además, se encontraba plagada de terrazas en las que se entremezclaban los moteros con los amantes de la buena comida, ya que durante toda la tarde se pudieron degustar a precios populares productos con denominación de origen de Teruel, con el jamón como indiscutible plato estrella. «A nosotros no nos gustan ni ver las motos, pero ponen un ambientico tan bueno que podrían venir todos los fines de semana», señalaba una simpática pareja de jubilados mientras esperaba su turno para merendar. 

Goma quemada

Simultáneamente, el ambiente más puramente motero se concentraba en la plaza 3 de marzo, donde el ruido era ensordecedor y el olfato acababa acostumbrándose al olor a goma quemada. Cientos de moteros competían por ver quién tocaba mejor música apretando el puño del acelerador de sus máquinas. Los más osados incluso se atrevieron a realizar alguna virguería mientras la Guardia Civil hacía como que no los veía hasta que se excedían demasiado.

Una pareja muestra su merienda en la plaza de España ANGEL DE CASTRO

Conforme el sol caía, en un día espectacular en lo climatológico, el ambiente ha ido in crescendo y entonces ya, miraras hacia donde miraras, había multitud de gente, aunque en ningún momento existe sensación de agobio. Otro de los puntos de reunión por excelencia de Alcañiz en esta fecha es la avenida de Aragón, que recupera su aspecto habitual con infinidad de chiringuitos en el que los visitantes podían adquirir su recuerdo del Gran Premio en forma de camiseta, gorra o réplica en miniatura de su moto favorita. Las terrazas que llenaban el pasillo central de la avenida han acabado dejando paso y hueco para los más animados que han empezado a bailar cuando han comenzado su actuación los diferentes DJs. Música de todo tipo, como lo era el público que se congrega allí, de un amplio abanico de edades. 

A pesar de haber menos gente que en otras ocasiones, la pasión por el mundo de las dos ruedas permanece intacta en Alcañiz

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Ahora ya no hay marcha atrás. La noche ha caído en Alcañiz y la diversión esta siendo tal que la gente parece tener poca prisa por irse a descansar en una ciudad que no va a dormir a pesar de que mañana son las carreras. Más de uno y más de dos las verán con ojeras en su rostro, pero también con alguna arruga de felicidad porque Alcañiz vuelve a sonreír en una jornada en la que la pandemia parece olvidada y en la que la localidad turolense se está asemejando bastante, aunque sin llegar al nivel más alto, a cómo lucía en sus mejores ocasiones.

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