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La Montaña en Aragón

El mayor reto del Himalaya

Cuatro sanitarios del Instituto de Medicina de Montaña y del Deporte de Huesca estuvieron durante un mes en Nepal para iniciar la coordinación del hospital que SOS Himalaya ha reformado en el valle del Makalu

Dos médicos y dos enfermeras se trasladaron hasta Nepal con más de cien kilos de material médico.

Dos médicos y dos enfermeras se trasladaron hasta Nepal con más de cien kilos de material médico. / IMMED

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Sergio Ruiz Antorán

Sergio Ruiz Antorán

Huesca

En el Himalaya hay retos más elevados que el Everest. Es la vida y el bienestar de los sherpas. Esta expedición que aquí narramos persigue esa conquista crucial a la miseria, llevar a lo más alto la bandera que porteó la humanidad de Iñaki Ochoa de Olza y ahora mantiene viva SOS Himalaya. Abastecer y coordinar un hospital en medio de la nada, en el Valle del Makalu (Nepal), ha sido la misión iniciada por cuatro médicos del Instituto de Medicina de Montaña y del Deporte de Huesca (IMMED).

¿Se imaginan tener que andar un día entero para ir al médico? ¿O portear a un enfermo por pendientes extremas? Ese horizonte de carestía era la realidad de los 20.000 habitantes de Seduwa, hasta que apareció la fundación que quiere hacer realidad el sueño de Ochoa de Olza: devolver la gratitud a aquellos que le ayudaron a subir sus montañas con una nueva escuela, un comedor social y un consultorio médico para la asistencia básica. 

Hasta allí se trasladaron durante noviembre un equipo de cuatro sanitarios del IMMED con una misión clara: «Recabar datos y reconocer las necesidades de la población y de los profesionales locales para apoyarles y coordinar su trabajo», indica Asier Alonso, actual director del IMMED. Él fue uno de los integrantes de una expedición que completaron Laura Costa, José Antonio Aguilera y Eva López, dos médicos y dos enfermeras.

Su viaje hasta Seduwa no fue de placer. Un vuelo continental hasta Katmandú, otro en avioneta sobrevolando la cordillera entre el Khumbu (Everest) y el Kanchenjunga. Cinco horas por una carretera no apta para corazones sensibles, «un infierno», y una caminata de vértigo. «Llegas a Num, justo enfrente, pero hay que bajar mil metros, pasar un puente colgante tibetano y luego subir otros mil metros». Todo con una farmacia a cuestas. «Llevamos mucho material para curas y atención primaria. Gasas, vendas, suero, jeringas y agujas, mascarillas y medicamentos, sobre todo, antibióticos y analgésicos. Y un esterilizador, una máquina que pesa 60 kilos».

Cada tarde desarrollaron formaciones técnicas para mejorar la asistencia de los profesionales locales.

Cada tarde desarrollaron formaciones técnicas para mejorar la asistencia de los profesionales locales. / IMMED

Un vasto territorio, con una amplia dispersión, «con tres horas de caminata entre un pueblo y el otro», dificultó la recopilación de datos. Charlas diarias con la administración local, asociaciones y profesionales para redactar informes y descifrar carencias y necesidades. «Durante la pandemia pidieron mucho oxígeno, la Fundación se volcó, pero allí detectamos que no sabían utilizarlo bien». Cada tarde daban formaciones para mejorar la capacidad de asistencia. «Recibieron una incubadora desde España y les enseñamos los principios básicos para usarla».

Expediciones anuales

Precisamente, la planificación familiar, el uso de anticonceptivos y la higiene en el parto son una insuficiencia a paliar, aunque se vieron sorprendidos por la implicación de una red de mujeres. «Aquí hay copago, la sanidad es para quien la puede pagar. Otro problema es que los médicos y enfermeros rotan tras cada elección», afirma Asier.

Las enfermedades respiratorias, por la deficiente ventilación, o el alcoholismo, son otros problemas de salud detectados. «Desde la escuela se incide en la prevención de los consumos», subraya este médico. A eso se añade la falta de medicamentos, déficit que atenuarán con la compra en coordinación con el equipo de SOS Himalaya en Nepal. Mensualmente recopilarán estadísticas de número de pacientes y patologías para dirigir las siguientes medidas a tomar.

IMMED lleva más de 15 años formando desde el Pirineo oscense a profesionales sanitarios que quieren desenvolverse en alta montaña y a guías que desean actualizar sus destrezas en primeros auxilios. Impulsado por la aragonesa Ana Carceller, su estructura organiza cursos en verano e invierno que capacitan las titulaciones internacionales para entrar en grupos de rescate. «Recibimos a franceses, suizos, chilenos o argentinos que vienen hasta Huesca para sacarse la titulación», remarca Alonso.

Entre su equipo hay más de 50 especialistas, por lo que podrán elegir para «cada año realizar un viaje a Sedawa para completar una campaña concreta, por ejemplo con dentistas, en la que actuaremos sobre pacientes y formaremos a los sanitarios locales», finaliza su director. 

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