Vencer en una competición internacional es cada año más difícil. Todavía más si cabe en el mundo del esquí, donde ganar depende en ocasiones de detalles y un segundo puede significar un mundo. Celia Abad, esquiadora natural de Jaca, logró la semana pasada en los Juegos Mundiales Universitarios de Lake Placid (Estados Unidos) un bronce, el sábado, en el supergigante y un oro, el lunes, en la combinada, cuya clasificación final salió de la suma de tiempos entre la bajada de supergigante más el slalom. Con todo esto, Abad valora su participación de forma muy positiva, pues admite haber aprendido mucho durante este último campeonato. «El bronce fue una sorpresa porque era en supergigante, una disciplina de velocidad, que siempre me ha encantado, pero en la que no pudimos entrenar mucho. Aun así tuve buenas sensaciones y pese a la niebla tuve bastante valentía y la prueba salió bien», analiza Abad.

La segunda medalla llegó en la combinada entre supergigante y slalom. El domingo participó de nuevo en el supergigante del que se volvió a tirar de nuevo, pero con una victoria. Quedaba la otra parte de la prueba, la manga de slalom en la que Abad asegura que «estaba esquiando bien, aunque podían pasar muchas cosas, porque tenía al resto de corredoras bastante cerca» y asegura que «fue un sorpresa gigante. Era una medalla de oro y fue el momento más bonito de la temporada y de estos últimos años, porque he tenido bastantes lesiones largas y esto fue un chute de motivación para demostrarme a mí misma que estoy en plena forma y que ya no estoy en un periodo de recuperación».

«Todavía quedan muchos torneos este año y no significó un gran error no poder terminar el slalom»

No obstante, la aragonesa, de 22 años, no pudo hacer pleno de medallas. Abad no logró superar la decimoctava posición (1.00.16) en la primera manga de slalom fruto de la mala climatología y la escasa visibilidad. En la segunda manga, la aragonesa se vio obligada a arriesgar, pues tenía que recuperar posiciones y cayó eliminada al salirse del paso marcado en el itinerario. «El esquí alpino es así. Hay muchas pruebas en las que caemos y es normal. No quise frustrarme, sino disfrutar el momento y seguir preparándome porque ha sido una locura y hemos dado mucho nivel en un campeonato internacional. Todavía me quedan muchos torneos está temporada y no significó un gran error al no poder terminarlo, sino que es un pasito más», matiza Abad.

Su pasión desde pequeña

El primer contacto de Celia con la nieve fue a los 4 años en la Estación de Formigal. A los 11 comenzó a competir en los Nacionales y con 14 años se desplazó a Jaca, donde llegaron sus primeros triunfos. «Tengo dos hermanos mayores y en mi casa siempre he visto esquí. Mis padres vieron que me gustaba mucho y me metieron al Formigal Esquí Club con 6 años. En categorías un poco superiores empecé a disputar Campeonatos de España y luego fui al Centro Especializado en Tecnificación de Deportes de Invierno en Jaca, donde estuve cuatro años y decidí que apostaría por esto. A partir de aquí ya he competido internacionalmente por mi cuenta», explica Abad.

La joven promesa tiene claro que su máxima aspiración son los Juegos Olímpicos de 2026 en Italia. «Hace unos años que tengo claro que quiero estar ahí. Cada día lo veo más cerca. Ojalá todo siga así, pinta bien. Este año estoy disputando las Copas de Europa para estar entre las mejores de Europa y seguir hacia arriba», acaba Abad.