El inconformismo y la ambición que acompañan a un deportista de élite lo convierten en lo que es, un atleta de primer nivel. Sin embargo, respetar el proceso de crecimiento es clave para que el deportista pueda seguir dando los pasos adecuados en busca de su mejor nivel.

El próximo 6 de julio, el tenista bilbilitano Alejo Sánchez volverá a saltar a la pista en un Grand Slam para comenzar su aventura en la fase previa de Wimbledon, su segunda oportunidad de disputar un torneo de este calado tras su participación en Roland Garros a principios del mes de junio. «Estoy muy contento de poder jugar otro Grand Slam. Cuando gané el primer partido en Francia, sabía que tenía muchas posibilidades. No era seguro, aunque sí muy probable», reconoce Sánchez.

El tenista del Stadium Casablanca cumplirá uno de sus sueños como es disputar el torneo londinense, el certamen tenístico más antiguo del mundo. «Es el que más ilusión me hacía. Nunca he jugado en hierba, y creo que se me puede dar bien», afirma. «Tengo grandes expectativas, pero debo coger confianza partido a partido porque no tengo experiencia en este tipo de superficie», agrega el jugador.

El 2023 es el año en el que Alejo Sánchez está rompiendo barreras a nivel internacional con la conquista del Ciudad de Florencia, en abril, y su primera participación en Roland Garros, algo que lleva con naturalidad, admitiendo que no se ha parado a tomar conciencia de su evolución. «Simplemente, sigo entrenando y viviendo el día a día. No me paro a pensar en este tipo de cosas. Me da un poco igual [ríe]», confiesa.

De su experiencia en Francia, el bilbilitano volvió con «una sensación un poco agridulce», indica. «Estaba jugando muy bien y se me escapó el último partido por muy poco, por dos detalles. Me hubiese gustado seguir jugando», dice. Sánchez considera que, dentro de su actuación en Roland Garros, su encuentro más destacado fue el de primera ronda de la fase final, cuando se impuso al chino Yi Zhou (6-4 y 6-4), cuarto en el ranking mundial de jóvenes tenistas. «Fue un partido durísimo, especialmente a nivel mental. Zhou es un gran jugador y tenía que estar muy concentrado todo el tiempo. No me podía despistar porque me podía dar la vuelta en cualquier momento», expone.

Además de otros tenistas júnior, con los que Alejo indica que «hay muy buen ambiente, sin rivalidad, especialmente entre los que hablamos castellano», el joven jugador pudo estar cerca del talento nacional a nivel sénior. «Conozco a Marcel Granollers porque estuve en la Copa Davis de sparring con los españoles y pasé con él bastante tiempo», argumenta, lamentando no haber podido conocer a Roberto Bautista. «A Alcaraz no lo vi fuera de la pista, pero le pude ver jugar. Es increíble su físico y lo fuerte que golpea la pelota», relata.

Ahora, el bilbilitano viajará al Reino Unido con un aprendizaje claro de su primer Grand Slam. «Me di cuenta de que hay que trabajar todavía más, de forma constante y diaria», expresa. Wimbledon será su segundo 'grande' y tiene sus objetivos claros. «Tengo muy buenas sensaciones, quiero ver qué tal se me da la hierba y creo que puedo pasar la previa si juego bien. Quiero seguir cogiendo confianza, partido a partido», sentencia Alejo Sánchez.