EL TOUR 2024

Llega el gravel

Este domingo aparece un nuevo Tour, el de las carreteras blancas de la Borgoña, escoltadas de infinitos viñedos

El eritreo Girmay, tras ganar su segunda etapa en este Tour.

El eritreo Girmay, tras ganar su segunda etapa en este Tour. / EFE / DARIO BELINGHERI

Este sábado, final de etapa de pura fuerza, quizá con un desnivel suficiente para deshabilitar a los llegadores ‘sanguijuela’ y segundo día con África al poder. Y en el camino un aventurero, Abrahamson, que alcanzó su propósito de reforzar con puntos en cotas miserables su vestimenta viruela que define a mejor escalador. Seguramente apenas le durará el horrible traje cuando lleguen las cimas de verdad. «A cada uno su Tour», decía el periodista Jean Paul Olivier: Cavendish, Girmail, Abrahamsen. Cada uno va a la suyo. 

Pero este domingo aparece un nuevo Tour, el de las carreteras blancas de la Borgoña, escoltadas de infinitos viñedos. El gravel, modalidad ciclista que hace furor, se mete hoy en la carrera con treinta kilómetros de tierra que añaden un punto de tensión e incertidumbre. Los mecánicos han preparado para esta convocatoria neumáticos de 30, algo inaudito años atrás. 

No se suben los Alpes pero se atraviesa el infierno, y si el diablo decide aportar agua, cualquier cosa puede pasar. Pogacar, que esta primavera ganó la Strade Bianche, la grande de las carreras grandes sobre tierra, tiene una buena oportunidad para montar el espectáculo. Pero aquí no hay red. Olvidar el riesgo-beneficio, cosa que estos muchachos desconocen, podría llevar acabar en un fiasco para más de uno.