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TOUR DE FRANCIA

Festival de vatios

Pogacar y Vingegaard, antes de la salida de la etapa.

Pogacar y Vingegaard, antes de la salida de la etapa. / GUILLAUME HORCAJUELO / EFE

Zaragoza

Comienza la fiesta. La oferta canónica de los Pirineos se presenta bajo un clima de alta tensión e incertidumbre entre los dos favoritos. Setenta kilómetros de terror con tres grandes puertos que, dadas las circunstancias, es probable que se resuelvan, al margen de algunos avezados escaladores, en un puñado de segundos entre Vingegaard y Pogacar. Visto lo ocurrido en el Macizo Central, es muy probable que cambie de estrategia y circule a la defensiva, si bien se comenta en los mentideros del Tour que en su escapada acabó “pajarón” perdido. Conforme van pasando los días el estado de forma de Jonas aumenta. Es un escalador puro con un metrónomo en su cabeza. Su permanente faz hierática jamás permite adivinar su estado.

Por el contrario, Pogacar, un tipo más resuelto y jovial, es un anuncio andante de sus propósitos en carrera. El coloso Tourmalet siempre es un enorme aliciente pero la baza importante se jugará en Saint Lary, una ascensión muy dura que cerrará el festival de watios que registrarán los potenciómetros de los ciclistas en esta jornada. La estrategia es otra cosa. En Saint Lary, hace exactamente cincuenta años levantó los brazos Poulidor. No creo que su nieto Van der Poel lo haga este sábado.

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