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El Gran Premio GOPRO de Aragón

La locura se desata en Alcañiz

El Gran Premio de Aragón traslada la fiebre por el motociclismo de Motorland a una ciudad bajoaragonesa que vive con intensidad un fin de semana que recupera, y con creces, las cifras de antes de la pandemia

El ambiente en la plaza de España de Alcañiz fue espectacular al caer la tarde.

El ambiente en la plaza de España de Alcañiz fue espectacular al caer la tarde. / JAIME GALINDO

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Arturo Pola

Arturo Pola

«Aquí hay más gente que nunca». Ese era el sentir general de alcañizanos y visitantes. Si de normal ya se hacen largos los 365 días de espera entre gran premio y gran premio, los dos años que han tenido que aguardar hasta que MotoGP ha vuelto a convertir la ciudad bajoaragonesa en la capital del motor mundial se les han hecho algo parecido a una eternidad.

Quizá es por el recuerdo de los años de pandemia, en los que las restricciones minorizaban por obligación el júbilo de la gente, pero los lugareños no recordaban un ambiente parecido. «No hay datos oficiales, pero si se cumplen las expectativas puede ser un año récord», vaticinaba ayer tajante Miguel Ángel Estevan, el alcalde de Alcañiz. La mañana, mientras la acción se encontraba en el circuito, sirvió de preparativos a los comercios y los hosteleros locales para lo que se venía horas después. Una vez celebradas las tandas clasificatorias y la carrera al sprint, hordas y hordas de apasionados del motor iban entrando en una ciudad engalanada para la ocasión. «Esperamos esta fecha como agua de mayo. Es, sin duda, el día más importante del año», afirmó Estevan.

El jamón de Teruel fue protagonista gastronómico del día.

El jamón de Teruel fue protagonista gastronómico del día. / JAIME GALINDO

Porque Alcañiz demostró una vez más ser una localidad «muy preparada», en palabras de su alcalde, para acoger un fin de semana que «todo el mundo debería vivir una vez en la vida». «El que prueba repite», añadía orgulloso Estevan. Y debe ser verdad, porque el regidor dice que es «literalmente imposible», desde hace meses, encontrar una cama para dormir. «Ya no en Alcañiz, en ningún lugar a 75 kilómetros a la redonda», explicaba. De todas maneras, a tenor de lo visto a lo largo y ancho de Alcañiz, es la menor de las preocupaciones de las miles de personas que están exprimiendo al máximo una jornada en la que la comarca aprovecha la ventana al mundo que es el aterrizaje de MotoGP para dar a conocer sus bondades, también las gastronómicas. Por ello, en la plaza de España se pueden reponer fuerzas degustando jamón de Teruel y trufas y aceites de la zona. Conforme iba cayendo la noche, el rugido de los tubos de escape fue cediendo el protagonismo a la música, aunque nunca desaparece del todo. Y es que cuando las motos se aparcan es cuando la fiesta calienta motores.

Ambiente familiar

El bullicio se podía apreciar en cualquier rincón de Alcañiz, pero los grandes focos de atención en la localidad turolense fueron tres: la plaza de España, que recuperó su habitual estampa y actividad tras el parón por la pandemia, la avenida de Aragón y la plaza Mendizábal. «Haya más o menos gente, el ambiente aquí es diferente al de otros circuitos. Esto es una familia», apuntaba Isidro, un valenciano que, acostumbrado a viajar por varios circuitos al año, destacaba la hospitalidad que siente en Alcañiz cada vez que acude a Motorland. «Es parada obligatoria. Es el ambiente de pueblo que contrasta con la magnitud de un gran premio de MotoGP», incidía.

El dúo de música electrónica Florida y Hermoso, sobre el escenario.

El dúo de música electrónica Florida y Hermoso, sobre el escenario. / JAIME GALINDO

Porque la gente que viaja a Cheste acude a Valencia, la que se desplaza a Montmeló mucha de ella se queda en Barcelona, pero quien disfruta de Motorland, disfruta de Alcañiz, o al menos se aloja en el lugar más cercano posible. «Alcañiz es una ciudad de motor desde que existía el circuito de Guadalope. Ahora con Motorland, las motos son algo más. Son ya un sentimiento, te gusten o no te gusten las carreras», reflexionaba José María Clemente, un amante del mundo del motor. La noche seguro que no fue corta en Alcañiz y a más de uno se le hará cuesta arriba levantarse para las carreras de hoy, pero, con dos años más consecutivos de gran premio asegurados, la ciudad sigue mirando al futuro con optimismo. «Esto es una bendición».

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