Intrahistoria de un boxeador hecho a sí mismo
Campeonato de España del peso wélter | Papá tiene algo que hacer este sábado
El púgil zaragozano Jonathan Valero afronta a sus 35 años el tercer intento de su carrera de lograr el título nacional en una velada en Humanes de Madrid
En su último libro, 'Perico, el púgil rebelde', el escritor Antonio Cardiel explica cómo históricamente los boxeadores viven en una pirámide que recorren escalón arriba y escalón abajo, en función de sus victorias y derrotas. Su objetivo, obviamente, es subir más que bajar para alguna vez alcanzar la cúspide, que es donde están las peleas estelares, y en consecuencia los títulos y las mejores bolsas. A sus 35 años, el zaragozano Jonathan Valero (15-7-1) llega este sábado por quinta vez en poco más de una década como profesional a la punta de su particular pirámide. En concreto, el campeonato de España del peso wélter (máximo 66,678 kilos).
Su rival será el madrileño Aarón Alhambra, de 27 años, que ha ganado 14 -cinco por KO- de los 16 combates que ha disputado como profesional. El escenario, el pabellón municipal Campohermoso, en la localidad de Humanes de Madrid.

Alba Fernández
Todo queda en casa
Certificados los puntos cardinales de la cita, Valero mira estos días hacia atrás, no sin una íntima satisfacción. En el camino quedan las dos intentonas por este mismo título que salieron mal: en 2021, frente a Jon Mínguez, en Santander, y antes, en 2018 en Oviedo, frente aquel monstruo de siete cabezas llamado Aitor Nieto, que en ese momento acumulaba 22 victorias, seis derrotas y un nulo. «Cuando se quitó el batín me quedé blanco; del pesaje al combate calculé que recuperó entre ocho y diez kilos, quizá más. Luego me rompió el hueso orbital y el árbitro paró la pelea en el cuarto asalto», recuerda Valero mientras se prepara para entrenar en el gimnasio de Casetas donde es monitor de unos 40 jóvenes a los que les apasiona el boxeo.

Aitor Nieto, ya campeón, saluda a su rival zaragozano, el 26 de octubre de 2018 / FOTO CEDIDA
Junto a Jonathan, Eloy Valero, que en tiempos fue 'amateur' y que ahora, además de padre, es promotor de veladas y su entrenador y mánager. Todo en uno. Muy cerca, Alba Fernández, mujer del púgil, aficionada al mundo audiovisual y encantada de hacer el reportaje gráfico. Todo queda en casa.
Jonathan Valero renunció hace un par de años a las estructuras propias del boxeo profesional. Él y su padre, que también regenta un gimnasio en la localidad zaragozana de Novallas, el Old School Boxing Valero, se encargan de todo, dentro y fuera del 'ring'. Sin empresas de representación ni profesionales externos. «En tiempos sí, pero salí muy decepcionado. Ahora no tengo mánager ni nutricionista ni masajista ni más fisio del que pueda pagar aquí o allá. Mi padre hace de mánager y me entrena y yo mismo cuido mi alimentación en función de lo que he ido aprendiendo con el tiempo. Llevo así dos años y me ha ido muy bien».
Cinturón internacional
Valero alude con el orgullo de quien se ha hecho a sí mismo a su combate más memorable, disputado la pasada primavera en Châteaubriant (Francia), donde se hizo con el título intermedio WBC Mediterráneo del peso wélter al noquear en el último asalto a Benjamin Dubois. «Si no es por los consejos de mi padre desde la esquina no gano aquel día ese cinturón internacional». En los combates también les echa una mano desde el rincón Toño Floria, hijo de una prima hermana de Eloy. Otra vez todo queda en familia.

Valero, con el cinturón más importante de su carrera / FOTO cedida

Un equipo de tres: Jonathan, Toño y Eloy / FOTO CEDIDA

El Periódico de Aragón
Años atrás peleó por ese mismo título intermedio mediterráneo -decenas de países implicados- también en Francia frente a un fenómeno llamado Jordy Weiss que en su momento, en noviembre de 2017, llevaba 17 victorias en otros tantos combates. Cabe añadir ahora que Weiss solo ha perdido una vez en su vida tras 33 combates, y fue el pasado octubre, cuando el español Samuel Molina le arrebató la corona europea del peso wélter.
"Aarón es muy bueno. Es más técnico y rápido que yo. Sin embargo, mis armas son la astucia y mi capacidad para leer el combate"
Tras dos grandes citas nacionales y otras dos internacionales, Valero, cuarto en el ranquin español, afronta este sábado un nuevo paso por la punta de la pirámide. Observar su entrenamiento apenas a un par de metros de distancia da idea de su estado de forma física, pero, sobre todo, de su preparación mental. Llama la atención su concentración. Está obsesionado con ganar. O como poco, con dejarse todo lo que tiene en la que sin duda es una de las peleas de su vida. «Aarón es muy bueno, está tercero en el ranquin nacional por algo. Es más técnico y rápido que yo. Sin embargo, mis armas son la astucia y mi capacidad para leer el combate. Si viene a la corta, podemos dar un espectáculo tremendo. Si se dedica a baliar y a marcar la distancia, ya veremos qué pasa porque a mí no me gusta ir persiguiendo a nadie».
Valero prefiere el intercambio de golpes, la cercanía, pese a que los riesgos son mayores. "Sé bien que me puedo encontar algo que no es mío, una hostia definitiva, pero soy buen encajador y además pego muy duro. Insisto, combate a la corta y que gane el mejor. No hay que olvidar que peleamos en Madrid, su casa, y doy por hecho que como no lo noquee tendré muy difícil llevarme el combate a los puntos". Sus dos intentonas anteriores del título nacional también fueron 'a domicilio'.

Frente a Jon Mínguez, el 30 de octubre de 2021, en Santander / FOTO CEDIDA
"Nunca olvidaré el combate de Santander con Jon Mínguez, hace tres años. Terminé mi turno a las tres de la tarde en Lecitrailer, donde trabajaba, y viajamos mi padre y yo en coche de tirón para llegar al pesaje a tiempo. Y al día siguiente, a pelear". Pero todo ha cambiado. "Ahora solo vivo para el boxeo. Ahora sí soy profesional de principio a fin. Mi vida entera es el boxeo". Sirva como ejemplo que le pidió matrimonio a Alba encima de un cuadrilátero. Concretamente, el 9 de julio de 2022, en el pabellón de Casetas, tras vencer por segunda vez en su carrera al nicaragüense Santos Medrano.

Jonathan pide matrimonio a Alba sobre el 'ring', el 9 de julio de 2022, en Casetas / servicio especial
Terminado el entrenamiento, el púgil zaragozano explica a este periodista que su futuro pasa por convertirse en entrenador titulado y con el tiempo formar a "un campeón del mundo". "Soy mejor entrenador que boxeador", añade, antes de quitarse los guantes, recoger los bártulos, cambiarse, cerrar la puerta del gimnasio y poner en marcha su vida particular. La de siempre. Alba se marcha a resolver un papeleo, Eloy regresa a Novallas, donde reside con su mujer, Pilar, y donde también vive Soraya, la hermana de Jonathan. Este acude a buscar a Lara, de cinco años, al colegio Antonio Martínez Garay de Casetas. La niña, resuelta y observadora, sabe bien que esta semana es especial. Papá tiene que trabajar el sábado. Por algo es el boxeador de la familia.
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